Rosita Fornés en la memoria de Carlos Barba

En los años ochenta yo tenía como diez años, caminaba con mi abuela Hilda, temprano en la mañana y vimos a Rosa Fornés, que estaba de gira por Cuba, y comenzaba por Guantánamo; ella se hospedaba muy cerca de la casa de mi abuela y ya a esa hora había una multitud de personas alrededor de la artista, que saludaba a todos desde un Chevrolet convertible. Parecía una película, una bella pSeguir leyendo