Adorables mentiras

Año: 1991

País: Cuba

Género: Ficción

Formato: 35 mm

Tiempo: 108’

Color: Color

Productora: ICAIC, Televisión Española S.A.

Producción: Evelio Delgado

Dirección: Gerardo Chijona

Guión: Senel Paz

Fotografía: Julio Valdés

Música: Edesio Alejandro, Gerardo García

Edición: Jorge Abello

Sonido: Carlos Fernández

Dirección de arte: Onelio Larralde

Reparto: Isabel Santos, Luis Alberto García (hijo), Mirtha Ibarra, Thais Valdés, Miguel Gutiérrez, Jorge Cao, Ernesto Tapia, Carlos Cruz, Alicia Bustamante, Rogelio Meneses, Laura Chijona, Silvia Planas, Santiago Álvarez


Sinopsis

Jorge Luis, joven guionista y director de cine, se deslumbra al conocer a Sissy, quien toda la vida ha soñado con ser “descubierta” para el cine. Inician una relación amorosa en la que ambos se presentan no como son sino como quisieran ser.


Declaraciones del director Gerardo Chijona

“Antes que todo es una historia de amor y desamor. Ese es el corazón de esta película que no pretende hacer conclusiones.

(…)

No es una película de respuestas sino de preguntas. Son los personajes quienes tienen sus respuestas y espero que el espectador haga lo mismo.

(…)

La idea de la película surge cuando Senel Paz -a quien conocí en un curso de guiones en el ICAIC y quien escribió el guión de El desayuno más caro del mundo– y yo, diseñamos un argumento que debía llamarse La chica del cabaret. Pero este proyecto quedó posteriormente relegado y le fuimos dando forma al guión de Adorables mentiras, que contiene por demás algunas anotaciones, referencias hacia este tema. Incluso, el argumento que escribe Jorge Luis es sobre el mundo del cabaret.

(…)

El público cubano desea ver reflejada de alguna manera su realidad. En este sentido el film posee los correspondientes toques de color local, ambientes marginales, el tema de la corrupción… todas esas cosas existen en la vida real y forman parte de la realidad cubana en especial. Cada personaje representa un estrato de esa realidad.

(…)

El filme se mete con muchas cosas entre ellas está la crisis que atraviesa el cine cubano. Se presenta el caso de un director establecido que quiere vampirizar a un joven guionista. Entonces tenemos a un guionista sin talento, a un cineasta tonto y a un ama de casa que ¡quieren cambiar al cine cubano! Y todos se manejan a través de la mentira. El bloque polémico lo conforman Sissy y Jorge Luis, en el que cada uno trata de usar al otro: ella para escapar de un matrimonio estéril; el otro, ante su falta de inspiración y para poder realizar el guión, intenta encontrar el argumento idóneo con lo que aquella pueda contarle de su propia vida.

(…)

Estoy encariñado con todos los personajes. El de Nancy es el más contradictorio, el más trágico, el más desgarrador. Rechazada no sólo en su trabajo, no encuentra el verdadero camino del afecto, no tiene religión, ni tan siquiera gas para poder suicidarse. Diría que Nancy es un personaje sacado de los Hermanos Marx. Ella dice verdades que mucha gente no quisiera oír. Sin embargo, a mi parecer, el personaje de Sissy es el más complejo. Con Nancy es extrovertida, pero no lo es tanto ni con el amante ni con el marido.

El humor  con que es tratada es mucho más fino que el del resto de los otros personajes. No obstante, la contradicción también la toca puesto que cae en la mediocridad de la que tanto había deseado escapar: su encuentro con Jorge Luis en un hotelucho al final del filme, lo confirma. En cambio, Flora, la esposa de Jorge Luis, es bruta, pero luchadora y busca incansablemente un lugar en la vida contra toda fuerza que se oponga. El humor en este personaje es más burdo.

(…)

Plantear en una película alguna de las dificultades que posee una sociedad no significa necesariamente tomar una postura en contra de cualquier sistema. La idea nunca fue esa. De lo contrario, hubiese caído en el panfleto y a mí sí que no me gusta eso. Como tampoco haría un filme de tesis, cine que me parece lo más aburrido del mundo.

En Adorables mentiras, tratamos de mostrar las contradicciones de seres vivenciales, creíbles. Personajes que casi anulados por la monotonía de la vida, si se les da la oportunidad de hacer otra cosa distinta, puede salir lo mejor de ellos, aunque sea a través del camino de la mentira. Se ha dicho también que el filme es autobiográfico, incluso hay quienes piensan que la relación entre el cineasta y el guionista es un reflejo de mi relación con Senel Paz.

No es una obra autobiográfica. Habrá algunas situaciones, diálogos que se sitúan en un nivel de vivencias o imposiciones personales, pero a nivel de la anécdota en general no existe ese tipo de referencias. Todas esas consideraciones que ha tenido Adorables mentiras, así como las que se produzcan en un futuro, no hacen otra cosa que alegrarme. Me encanta que el film tenga diversas lecturas, tanto si van a favor como si están en contra. Que me acusen, por ejemplo, de “stalinista”, como me han dicho, me gusta. Un film con una sola lectura me parece un fracaso. En ese sentido busco la ambigüedad del mensaje. Adorables mentiras no termina con una risa, en ese sentido deja cierta inquietud en el espectador.

(…)

Antes de Cannes, Adorables mentiras se estrenó en el Festival del Nuevo Cine de La Habana, solo dos días, una experiencia muy efímera -Payret y Chaplin-. En enero de este año se estrena en el Festival del Sundance Institute, donde acude toda la producción fílmica norteamericana, tanto de los grandes estudios como de los cineastas independientes.

Fueron cuatro proyecciones a cine abarrotado, todas las entradas vendidas, buena comunicación y buena crítica. En marzo la película se exhibe en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, con favorable crítica en The New York Time. A finales del mes de abril gira por los Festivales de San Francisco, Filadelfia y Seatle. De ahí a Cannes. Y la experiencia que tengo es que, tanto el público norteamericano, como el francés, como el nuestro, se ríe con las mismas estupideces.

(…)

En Cannes se ríen con los mismos chistes que aquí. Yo estoy sorprendido por la acogida que ha tenido: son espectadores que no saben nada de nosotros, que no nos conocen o nos conocen mal. Recuerdo los debates en los Estados Unidos, donde la campaña a nivel de los medios masivos de difusión es tan sombría, tan en blanco y negro que los norteamericanos piensan que los cubanos hoy nos arrastramos literalmente por las calles en busca de un plato de comida o algo así.

Llegó esta película y les mostró seres normales, gente que va a la playa, al cabaret, que se enamoran y trabajan, tienen sus ambiciones, sus frustraciones, su ideal de felicidad… esto, para este público fue una imagen novedosa de Cuba, les reveló como se vive cotidianamente en nuestro país, les borró la imagen de Apocalipsis que ellos tenían.

En los debates afirmaban que la película les ofrecía mucha información. En Francia me dijeron lo mismo. Pienso que lo esencial de Adorables mentiras se entiende, lo auténtico de este filme, su cubanía, no estorba su comprensión. La primera lectura, entre las varias posibles, es sobre la condición humana. Después hacen otras de índole social, político, algunos incluso pretenden manipularla en ambos sentidos, pero por lo general, ven una historia de seres humanos, la eterna dicotomía entre sueño y realidad, cómo se miente para que te acepten como no eres y te gustaría ser (adorables mentiras).

¿Cuál es el camino para alcanzar la felicidad? El público trata de dar sus respuestas porque la película no ofrece soluciones, no da conclusiones ni moraliza con nada. Esta no es una película de tesis. Ni Senel Paz, determinante con su impecable guión, ni yo cuando filmaba, quisimos demostrar nada. Esta historia habla de la capacidad de soñar de las personas, de su transformación, tiene su costado triste y desgarrador a pesar de su jocosidad. En Cannes, un crítico sueco va y me dice: “como me reí con tu película, pero qué tristeza siento por ellos”. Definición certera porque siempre he dicho que es una tragicomedia.

(…)

No estoy satisfecho. Conozco donde están los vacíos, dónde pagué la novatada de mi primera película de ficción, donde no pude con los actores y aunque las críticas extranjeras señalan profesionalismo, dominio y rigor artístico, todos esos adjetivos y etiquetas que suelen utilizar los críticos, siento la inconformidad de cosas no resueltas. Esta no es Memorias del subdesarrollo, eso está claro.

(…)

Defiendo la comunicación, no el populismo, la vulgaridad o la chabacanería. Esta es una obra de guión y actores, la historia es mínima y son los personajes los portadores de ese encanto o aura que hace al espectador introducirse muy temprano en ella, disfrutarla casi desde los primeros diez minutos de proyección. El tiempo la pondrá en su lugar: para mí todavía es un misterio cómo se comunica”.


Comentario crítico

“(…) Hasta ayer, el punto de discusión favorito de la crítica nacional, era la supuesta crisis del cine cubano en los ochenta, y específicamente la mediocridad de los guiones sobre los que se apoyaba. En Adorables mentiras tal aspecto parece, por fortuna, solucionado.

Lo escrito por Senel Paz es sobre todo una hábil aproximación -no mera reproducción- al mundo que constantemente nos rodea. Un acercamiento divertido, yo diría desprejuiciado, a la parte menos idílica de la naturaleza humana. La broma comienza con el mismo título. Debiera sospecharse que no existe mentira alguna adorable. Pero el dislate tiene aquí la premeditada intención de poner al espectador desde un inicio sobre la pista de lo que se verá: un ataque a la postura hipócrita en la que a menudo como seres de carne y hueso podemos caer.

Doy como definitivo punto a favor del filme, la frescura y espontaneidad de sus situaciones. Curiosamente esta es una película realista. Pero el enfoque sobre los personajes, le aporta a la atmósfera cierto aire de irrealidad, muy apegado, en efecto, a la línea de Woody Allen y Almodóvar, pero por encima de todo, a la vida misma y a la ambigüedad implícita en ella (¿quiénes somos en realidad?). (…) Por otro lado, para los que se impresionan con el final, recuérdese a Víctor Hugo: “El amor abre el paréntesis. El matrimonio lo cierra”.

Tal vez otra mentira, cuyo ingenio digamos irónico, la hace adorable. Después de todo, si la mentira va a seguir existiendo (y el arte mismo como parte de ella) es válido que existan novelistas, músicos, poetas y cineastas que en cierto modo enmascaren el valor de uso de aquella, con el eufemismo de lo estéticamente bello” (Juan Antonio García Borrero).


Premios

Coral al mejor guión; premio de la Federación de Cine Clubes, premio Quijote de la Federación Internacional del Cine en XIII Festival de La Habana (1991),

Colón de Oro (ex aqueo) en Festival de Huelva, España (1992),

Premio de la APCLAI al mejor guión en VII Festival del Cine Latinoamericano, Trieste, Italia (1992),

Premio a la mejor actuación femenina (Mirtha Ibarra, Isabel Santos) según selección de Artes Escénicas de la UNEAC, La Habana (1992),

Premio Caracol a la mejor dirección y guión en IX Festival Nacional UNEAC (1992),

Premio Mikeldi, Bilbao, España (1992),

Premio a la mejor fotografía en Festival de Cine de los Países no Alineados, Pyongyang, Corea (1994).


Bibliografía

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Elder Santiesteban. Mentiras adorables para una película. Revista Bohemia 15 mar ’91, p 56-57. (Crítica)

Enrique Valper. Adorables mentiras. Revista Bohemia 16 oct ’92, p 61; ret (crítica)

Évora, José Antonio. Evidencias del cine cubano. Revista Proposiciones 2 ’94, p 41 (Valoración crítica de su significación en el cine cubano post sesenta).

Gerardo Chijona. Deplorables mentiras. Granma 20 nov’92, p 6 (Chijona esclarece provocación en el Festival de San Juan)

Magda Resik. Escribir es una suerte de naufragio. La Gaceta de Cuba Sept- oct ’92, p 14-18 (Entrevista con Senel Paz)

Paulo Antonio Paranaguá. Nuevos desafíos del cine cubano. Separata de revista Encuadre (Venezuela) 7 ’91, p 14 (Panorama del cine cubano post ochenta).

Rolando Pérez Betancourt. Adorables mentiras. Granma 6 oct’92, p 6 (Crítica)

Rolando Pérez Betancourt. Adorables mentiras. Periódico Granma 12 Dic ‘91, p 3 (Comentario)

Roxana Pollo. Relaciones mentirosas. Periódico Granma 18 oct’90, p 4 (Entrevista con G. Chijona)

Rufo Caballero, Joel del Río. No hay cine adulto sin herejía sistemática. Revista Temas 3; Jul-Sept ’95, p 110.

Wilfredo Cancio Isla, Wilfredo. Adorables mentiras o la broma perpetua. La Gaceta de Cuba Sept-oct ’92, p 14-18 (Crítica)

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