Las rutas del cine en América Latina, 1895-1910

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Compiladores: Aurelio de los Reyes García-Rojas, David M. J. Wood

Editorial: Universidad Nacional Autónoma de México

Año: 2021


Índice

Prefacio, por Aurelio de los Reyes García-Rojas y David M.J. Wood

Los hermanos Lumière en América del Sur (1896-1897), por Jean-Claude Seguin

Geografía de la trashumancia cinematográfica en México, por Aurelio de los Reyes García-Rojas

Los orígenes del cine en Durango, 1897-1910, por Pedro Raigosa Reyna

¡Llegó el cine! Las primeras noticias sobre el cinematógrafo en Tlaxcala, 1900-1909, por

Rodolfo Juárez Álvarez

Los extranjeros y el cine en Cuba (1897-1910), por Mario Naito López

Balabrega y Veyre, precursores del cine en Panamá, por César del Vasto

Las rutas del cine en Guatemala: su impacto en las procesiones de la Pasión, 1895-1910, por Fernando Urquizú

Los camarógrafos itinerantes en la Barranquilla de finales del siglo XIX y comienzos del XX. De Ernesto Vieco a Carlos Poeti, por José Nieto Ibáñez

El cine en América, 1896-1910: empresarios y rutas, por Violeta Núñez Gorritti

Diarios de viaje. Primera entrega: la enigmática H de Kaurt, por Yolanda Sueiro Villanueva

Los biógrafos transeúntes en el Ecuador. La imagen a lomo de mula, 1901-1908, por Wilma Granda Noboa


Anexo

Las primeras crónicas del cine en América Latina

Argentina

Bolivia

Brasil

Chile

Colombia

Cuba

Guatemala

México

Paraguay

Perú

Uruguay

Venezuela

Semblanzas


Prefacio

Por Aurelio de los Reyes García-Rojas y David M.J. Wood

Los días 8 y 9 de junio de 2011, un grupo de estudiosos provenientes de diferentes países de América y de Europa se reunió en Ciudad Universitaria con motivo del II Coloquio Internacional de Cine bajo el título “Las rutas del cine en América, 1895-1910”. En este volumen presentamos la mayor parte de los textos de dicho evento.

El tema del coloquio, que propusimos gracias a la iniciativa de Violeta Núñez Gorritti (quien también formó parte del comité organizador de este segundo coloquio), proporcionó un excelente motivo para extender y profundizar los debates sobre la historia del cine en el continente americano sostenidos un año antes en el I Coloquio International de Cine, a raíz del cual se publicó en fechas recientes el libro Cine mudo latinoamericano: inicios, nación, vanguardia y transición. Mientras que ese primer coloquio se caracterizó por una rica variedad de enfoques metodológicos a los cerca de cuatro décadas de producción y exhibición cinematográficas en América Latina, que van desde los últimos años del siglo XIX hasta los primeros de la década de 1930, en este segundo encuentro apostamos por una mayor delimitación cronológica y temática. Tratamos de crear una nueva cartografía de los patrones de circulación, de exhibición y de consumo de la imagen en movimiento en el continente durante un periodo de aproximadamente quince años, empezando alrededor de 1896, el año en que el cinematógrafo Lumière atravesó el Atlántico y llegó al continente americano, hasta 1910, cuando en la mayor parte de los países la exhibición y, en algunos casos, la producción del cine ya había logrado cierto grado de estabilidad. En el libro, por razones prácticas, el recorte geográfico quedó reducido principalmente a América Latina.

A pesar de que el corte temporal estuviera definido por la llegada del Cinematógrafo Lumière, que después se consolidaría como la tecnología hegemónica de la filmación y proyección de la imagen en movimiento, las investigaciones presentadas aquí demuestran hasta qué grado coexistió en los últimos años del siglo XIX con los aparatos de Edison, Pathé, Gaumont y otros, así como la naturaleza heterogénea del proceso según el cual el Cinematógrafo acabó por vencer a sus competidores a lo largo y ancho del continente. El conjunto de las pesquisas permite al lector ir delineando las rutas que siguieron los pioneros itinerantes de la exhibición (y posteriormente de la producción) cinematográfica por las tierras americanas; rutas que, por razones obvias, trazaban los caminos de la emergente infraestructura de comunicación en una época globalizante. Los agentes de los Lumière y de sus competidores eran usuarios, pero también impulsores de las vías marítimas y ferroviarias que sostenían las rutas de comercio local e internacional, y de la creciente expansión de las redes de energía eléctrica.

El arduo trabajo hemerográfico llevado a cabo por cada uno de los autores revela asimismo una amplia diversidad de prácticas de exhibición y de patrones de consumo que hicieron del cine un fenómeno distinto para cada público, además de dar cuenta de los primeros intentos por sonorizar la imagen en movimiento con aparatos mecánicos. Los analizan los diferentes tipos de espacios, tanto temporales como permanentes, en los cuales el cine fue exhibido y recibido por sus primeros públicos, muchas veces junto a otros géneros de espectáculo como el teatro, la ópera, la zarzuela y el circo; las prácticas de los proyeccionistas que intervenían en la experiencia cinematográfica; y las diferentes configuraciones sociales de sus públicos. Se empieza apenas a vislumbrar la naturaleza del espectáculo de la imagen en movimiento en estos primeros años que, por ejemplo, variaba entre filmaciones de escenas bélicas, demostraciones públicas de autopsias, registros de festividades populares o religiosas, películas de drama y escenas turísticas.

Estas primeras películas documentaban (o bien falsificaban) acontecimientos históricos o servían como vehículos de propaganda o herramientas de poder colonial, pero también eran la base de un negocio en expansión que maravillaba a sus públicos con su capacidad para simular viajes, para reproducir el movimiento y para grabar el tiempo mientras transcurre. La gran curiosidad, las pasiones y las preocupaciones que generaron las tecnologías de la imagen en movimiento entre sus primeros públicos se atestiguan en las primeras crónicas del cine publicadas en los periódicos de diferentes países de América Latina, las cuales están compiladas a manera de anexo en este libro.

La compilación, desde luego, está aún incompleta por las dificultades que implica emprender una investigación colaborativa de esta naturaleza. Sin embargo, la coyuntura actual es alentadora en cuanto a las nuevas posibilidades de intercambiar información y perspectivas en torno a la exhibición, consumo y producción del cine de los primeros tiempos en el continente americano, gracias a un conjunto de nuevos esfuerzos por compartir tanto la bibliografía existente como las investigaciones emergentes entre los estudiosos del campo. En este sentido, merece una mención especial el establecimiento en 2015 de Vivomatografías: revista de estudios sobre precine y cine silente en Latinoamérica (http://www.vivomatografias.com/index.php/vmfs/index), primera revista académica en dedicarse exclusivamente al estudio de la imagen en movimiento en América Latina antes del cine sonoro. Vivomatografías se publica en Buenos aires bajo la dirección de Andrea Cuarterolo y Georgina Torello, pero es de acceso libre y gratuito en internet. En su tercer número, Cuarterolo, junto a Rielle Navitski, publicó una “Bibliografía sobre precine y cine silente latinoamericano” que enumera y comenta en detalle centenares de libros, capítulos en libros y artículos sobre el tema publicados en revistas para prácticamente todos los países de la región. Este documento —que a pesar de su gran extensión está lejos de ser exhaustivo— sin duda constituye ya una de las herramientas de investigación más importantes para el estudio del fenómeno cinematográfico en el continente. Con el presente libro, que también se trata de una edición electrónica de libre acceso y difusión, esperamos contribuir a esta nueva corriente colaborativa. Por lo tanto, invitamos a nuestros lectores a participar en el proyecto continuo de hacer que esta imagen, todavía borrosa del cine de los primeros tiempos en América, se nos vaya haciendo cada vez más nítida.

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