Mederox (1992)

Cine Club Evaristo Herrera Cine Clubes de creación Cine y Artes Plásticas Cuba-Bejucal Documental

País: Cuba

Género: documental

Formato: 16 mm

Duración: 10 minutos y 30 segundos

Color: blanco y negro

Productora: Cine club Evaristo Herrera

Dirección: Roberto Macareño, Noel González Foyedo

Idea original: Roberto Macareño, Noel González Foyedo

Fotografía: Roberto Macareño

Edición: Roberto Macareño

Créditos: Roberto Macareño

Grabación: Nelson Lecourt, Jesús Padrón (Chuchú)

Banda Sonora: “Tierra en Trance” de Chucho Valdés e Irakere


Sinopsis:

Corto documental sobre la obra del artista plástico y poeta bejucaleño José Mederos Sigler


Comentario

El documental empieza en negro y Medero enciende como una vela y se va abriendo y abriendo. Se logró hacer con cierre de diafragma a mano. Se cerró el diafragma completo, se empieza a filmar y abrimos y abrimos. No teníamos técnica con qué  hacer eso. Así hicimos la disolvencia de Arturo Comas. Se utilizó película muy sensible. Había una que se llamaba UP 55, la 32 era más baja. La otra era de un asaje más alto. Entonces para lograr eso cuando tu abrías con luz se perdía la imagen. Cuando cerrabas era lo malo porque era muy sensible. Mederos sale en el techo del museo. Al final, con los créditos salen los cuadros de Medero. Su casa era una exposición. Las parades pintadas. Mederos es un empírico completo. Es una lástima porque el documental pedía color. Ania, su mujer, aparecía encuera en la Lajita, sobre unas rocas. En el festival cine plaza recomendaron―creo recordar que Tomás Piard― quitarle la locución. Los textos eran de López Nussa, un periodista de Granma. Allí dijeron que lo pusiéramos con la música y ya, que las imágenes hablaban solas, no era necesario decir nada de Mederos. Lo hicimos así y ganamos luego en el festival de Invierno. (Roberto Macareño)


Trabajar con Macareño era un lujo. Tenía una intuición para toda la estética visual, no solo la simetría y la belleza que caracterizaban sus carrozas (tuve el placer de ser su asistente en la carroza de la Ceiba dedicada a la santería o regla de Ocha. Recuerdo un babalao que hicimos mecánico tirando los caracoles). A nivel visual y como fotógrafo tenía un detallismo con los planos que imaginaba y eran perfectos. En ese entonces yo terminaba la carrera de Historia del arte en la universidad de la Habana, se inauguraba la escuela de cine de San Antonio y contábamos con un estudio de revelado fotográfico y de cine que nos surtíamos por la buena relación con la Escuela, participamos en muchos festivales. (Noel González Foyedo)


Fragmento de entrevista inédita a José Mederos Sigler:

-Yo estaba en una cosa que le llamábamos la guardilla, que era la parte de atrás de la barbería de mi padre, calle 7 entre 12 y 14 detrás de la pizzería. Que ahora viven una pila de socios. Entonces cuando el dejó de trabajar, le digo, coño dame eso. Y nos reuníamos yo, una pila de gente para hacer un libro que se llamaba La puerta de papel, a mano. La puerta que tanto se ha hablado de ella y tanta mentira se ha dicho. La puerta de papel la creó Henry Valdespino Vázquez, asesor literario de este pueblo, y yo era su lugarteniente. Qué pasa, ya yo tenía premios, del carajo. Era un lugar exótico. Me empiezo a dar a conocer porque pintores en esa época había aquí muy poquitos. Estaba Cartaya pero retirado. Yo no sabía que iban hacer un documental. Fueron a la Guardilla. Me acuerdo cuando mis perros están ahí conmigo. Tenía un tareco muy bonito para calentar cuchillos antiguamente que mi sobrino hizo polvo y ahí hacíamos te. Un buró viejísimo de mi tía donde yo trabajaba. Ahí empecé a pintar. Se me ocurrió la idea de pintar. Se hizo La puerta de papel.

-Parece que esta gente con mis premiecitos, los elefantes, las hormigas, se embullaron para el documental. Me acuerdo muy poco. Dicen que yo pintaba con carbón y hollín. Yo pintaba con cualquier cosa. Con lo que apareciera. Mi casa era una cueva del indio, llena de humo. Raspaba las parades y pintaba. Parece que eso interesó. Fue un buen documental. Me acuerdo yo arriba del museo, en el tejado, buscando no sé qué cosa. Me tomaron unas fotos. Aparecía un gato y un perro.

El documental comenzaba con una vela, que se iba alumbrando y aprovecharon mucho su casa que parecía un a galería

Exactamente. Yo le di el documental ese a Sandra Levinson, ahora dice que yo nunca le di nada. Ella es la directora del Centro de Estudios Cubanos en Nueva York. Ella me vendía allí. Me exponía. Me compraba aquí muy barato y me exponía caro. Con un cuadro que vendía ella ya me había pagado todo lo que me compró a mí. Se perdió. Son cosas que vaya. Yo le digo a Felipe (Rouco) que la fotografía es historia. Sin fotografía queda la palabra, pero la historia, la vivencia es la foto, el documental, el cine, como eso del 91 de La ceiba de Plata y la Espina de Oro. ¿Qué historia supera eso? Ninguna. Ese es el tema del documental. 

Dice Macareño que sale Ania desnuda…

-Si, exactamente, porque ella fue mi mujer para suerte o desgracia mía y para suerte también. No voy a decir que desgracia. El caso es que Ania tenía un cuerpazo del carajo. Ella tenía 16-17 y yo 40. Nada, ¿y que más te dijo?

Al final se ponían todas sus obras, en los créditos

-Si, de aquellas obras que hacía en esa época. Yo empecé a pintar en el 84. Coño, qué cosa más grande.

-Ganó premio

-Oye eso. Bueno ¿y eso no estará en Santa Clara? ¿Cómo se llamaba el documental?

Mederox.

-Genial. Va y lo botaron, esto es un desastre. Yo firmo así, con una X al final

-Macareño dice que el documental pedía color…

No, no, no, no. El color entretiene. El blanco y negro es más expresivo. Hay cosas que piden color pero cuando haces un documental sobre plástica, con la casa aquella virada al revés. Los perros durmiendo dentro de los escaparates… Pide blanco y negro. Yo durmiendo en el piso lleno de arañas peludas. Piojos, garrapatas. Yo prendiendo la luz. La fosforera…

-Un ambiente medio surrealista

-Y medio… En la escuela de cine me hicieron otro documental. A la gente de España le gustó mucho. Fue el trabajo de tesis de un grupo de cineastas jóvenes que se han muertos algunos. Esa es la vida, esa es la historia.

– ¿Cuál usted prefiere?

-Yo no sé nada de cine, pero prefiero el del cine club. Prefiero el del blanco y negro. Hay veces que las cosas sin tanta ambición o tan técnicas, quedan mejor. Son más espontáneas. Le pone la gente el corazón a eso. Claro, aquella gente eran profesionales. Pero aquella gente, Macareño, tenían el impulso ese. La cosa inocente. Mira se hacen cada cosa con la inocencia. Tú me entiendes. Que muchas veces supera la profesionalidad porque es sincero. Sale espontáneamente. Con deseo de hacerse. No hay truco, nada de eso. No sé si me entiendes. Aparte que me gusta más porque fue un momento del carajo.

– ¿Lo logran captar a usted?

-Si, ese es más Mederos que el otro, yo estaba destrozado ahí. Aquellas paredes. Los dibujos de hollín en la cocina. Yo cocinando con leña. Ahí nos reuníamos. ¿Hacíamos la Santa Cena, te acuerdas? Y lo que yo cocinaba era piedra con hoja de plátano y una lagartija que tirábamos para adentro de la olla. Cabeza de pescado congelada de 8 años. Vivíamos así. Aquello era de espanto. Un ambiente surrealista total. Pero arte, mucho arte. Eso es lo que pasa con el de Macareño, que yo le encuentro más sabor a arte que el otro. El otro está hecho por profesionales, no hay una cagadita de pájaros. El de Macareño es otra cosa.

Bueno, cogió premio. Ahora yo hago un elefante y no me queda como aquellos, que yo no sabía ni pintar ni dibujar, ni sé tampoco hoy pero cuando aquello sabía menos. Y que pasa, que esa misma espontaneidad le da un encanto a las cosas que mete miedo. Ahí el lápiz extraño. Yo vendí muchos elefantes, me dieron muchos premios. Ahí lo que había era una descarga emocional. Tú me entiendes, como el que empieza a escribir poesía que escribe cada cosa que mete miedo. Después ya eres profesional, ya mides las palabras, esas mierdas. Qué pasa, la inocencia vale mucho. Cómo pintan los niños, que se acabó el mundo.

Todo lo bueno sale espontáneo, después viene la curaduría, la cirugía, el maquillaje, pero lo espontáneo es… vaya… Lo espontáneo que se ha perdido un poco. Ya la gente quiere ser especialista. La poesía, el de Macareño era un documental muy poético. Era una joya.


Premios:

-Reconocimiento Especial del Jurado Cine IX Plaza 1992

-Premio del IX Festival de Invierno de Santa Clara 1992


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