Oficio de la imagen (1987)

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País: Cuba

Género: Diapofonograma

Color: Color

Dirección: Rafael Medina Ríos

Fotografía: Rafael Medina Ríos

Guion: Omar Felipe Mauri

Sinopsis: Diapofonograma sobre la obra del pintor José Ramón Llanes Pensado, instructor de artes plásticas de la casa de la cultura de Bejucal.


Guión del material:

Figuras yacentes, detenidas, como esas líneas que ven pasar la prisa de los viajeros en una y otra dirección, contemplan la expresión de su entorno, y lentamente, nos develan sus interiores desde el silencio.

La Salud tiene justa fama como pueblo amante de la décima y la pintura, y de esta última llegó a José Ramon Llanes Pensado, 1955, la tradición de sus abuelos ebanistas y rotulistas de profesión. Luego las influencias de los años escolares, el entusiasmo de unos cuantos amigos, y ya en 1971 define su afición al iniciar estudios en la escuela elemental de artes plásticas de Pinar del Río.

Tres años en su primera academia le forman un fuerte concepto del dibujo, una obsesión de líneas y planos, una febril búsqueda de la limpieza y el acabado clásico. Allí, el sublime Miguel Ángel, le ata a su oficio de detalles, le descubre el ardid de la técnica y la meticulosidad del dibujo.

Todo ello lo ha guardado José Ramón Llanes; lo viene sumando al secreto que le develara, tiempo después en San Alejandro, el divino español, Francisco de Goya, en todo lo humano y dramático de su genio. Corría el año 1973…

“Goya es mi secreto, la fuerza humana que transpira es universal y su lección muy válida: Si lo que se hace sirve a los demás, es sinceramente bueno”.

Pero San Alejandro era en esos momentos una apertura ancha a los horizontes modernos. Además de su pasión por Goya, conoció la osadía de Cesanne y sus segundas estructuras, los advenimientos de Manet y Monet, Paul Klee, Picasso.

Así para él, todo tiene una función específica y multilateral: toda ha de actuar como un buen mecanismo, y la paulatina depuración en la que se enfrascó a partir de ahí, lo llevó a interpretar su propia visión, pero con ese pertrecho magistral.

La definición de su oficio siempre parte de la realidad, los interiores de su casa, los rincones cotidianos del hogar. La figuración optó por el expresionismo abstracto de siluetas estilizadas, bailarinas en rubor, rostros taciturnos, gestos hacia el interior como el paisaje que las posee.

La importancia de conocer hasta los últimos secretos del dibujo, siguen siendo evidentes en la obra de José Ramón Llanes: Los goces de lo espontáneo han quedado atrás; ahora cada centímetro de imagen es pensado y calculado con tiempo, se enfrasca en un estudio inicial, una planificación metódica que se va tornando cálida y dinámica cuando entra en contacto con la imagen soñada. Después, después en la pintura febril, la perseverancia de verlo todo en su sitio.

Sus más de 40 muestras colectivas y 8 personales, incluyendo los premios que ha merecido, continúan expresando su propio camino: cuanto no sirve para expresar su mundo, no se incorpora, La obra no nace de correr tras las modas. Ninguna solidez se gana así.

“Por esa parte no me preocupo de los nuevos ismos hasta que no me convenza su autenticidad. Comunicarme siempre me ha interesado más. No creo que esto sea malo; como tampoco, hacerse de un oficio primero, y luego en desarrollo, cambiarlo todo. Expresión definitoria es preferible a expresión definitiva; y lo personal y lo humano, a las dependencias de la moda”.

Quizá por ese respeto a la libertad espiritual del hombre, José Ramón Llanes Pensado sea un profesor amante de sus alumnos, un crítico de percepción y un convencido de la camaradería entre artistas.

“Y cómo no convencerme de ello cuando hallé entre los papeles de mi padre, un antiguo y desgastado dibujo de mi infancia”.

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