Papeles secundarios

Año: 1989

País: Cuba, España

Género: Ficción

Formato: 35 mm

Tiempo: 103’

Color: Color

Productora: ICAIC, Televisión Española SA

Producción: José Ramón Pérez

Dirección:  Orlando Rojas

Idea original: Jorge Álvarez, Orlando Rojas

Guión: Osvaldo Sánchez, a partir de la obra Requiem por Yarini, del dramaturgo cubano Carlos Felipe

Música: Mario Daly

Fotografía: Raúl Pérez Ureta

Edición: Nelson Rodríguez

Dirección artística: Flavio Garciandía

Sonido: Ricardo Istueta

Reparto: Luisa Pérez Nieto, Rosita Fornés, Juan Luis Galiardo, Ernesto Tapia, Leonor Arocha, Carlos Cruz, María Isabel Díaz, Cristóbal González, Miriam Socarrás, Micheline Calvert, Elio Mesa, Francisco Gattorno, Paula Alí, Leonor Borrero, Susana Marrero, Dolores Pedro, Fernando Bermúdez, Pedro Hernández, Hilda Rabilero, Antonio Puelma, Mario Balmaseda (voz de J.L. Galiardo)


Sinopsis:

Marcada por una frustración, donde carrera y vida se culpan mutuamente, Mirtha (actriz de un grupo en crisis) decide abandonar el teatro, justamente cuando llega a su grupo Alejandro, invitado como director para la puesta en escena de la próxima obra: una célebre tragedia de amor en un prostíbulo habanero de principios de siglo. El le promete un papel protagónico y consigue disuadirla. Pero en ese teatro las promesas son el precio del simulacro. Allí todo se derrumba: la eficacia, el profesionalismo, la fama y el poder de una gran estrella, la actriz y directora Rosa Soto. La súbita visita de un inspector echa a andar un engranaje de sucias manipulaciones. Alejandro acaricia la posibilidad de redimir definitivamente una culpa pagada con años en un cabaret de provincia. La entrada de un grupo de jóvenes actores hace aún más tensa la situación en el grupo. Uno de ellos, Pablo, logra remover las nostalgias, las flaquezas, las expectativas de Mirtha. Pero ella se impondrá elegir entre el amor y el éxito. La fragilidad moral e inconfesados temores ponen a prueba el último reducto humano de los personajes, tiranizados por el ansia de protagonizar. Otro de los jóvenes, María, con todas las cartas para el triunfo, sabrá imponerse. Solo Pablo logra escapar a esa maquinaria enajenante, donde el desvelo por escalar traiciona el sentido de sus vidas. Su lucha por salvar el amor de Mirtha, será también la lucha por cambiar – más allá de la luminosa marquesina del gran teatro- la sentencia de esos versos de Rilke escritos por ella en la dorada irreverencia de su juventud y que nos desafían con el peso de una culpa pública: “Vamos y venimos así, irónicos, siendo nosotros mismos a medias, ni reales, ni actores”.


Declaraciones del director Orlando Rojas

“Nos propusimos objetivos ambiciosos. Queríamos, aunque no como algo primordial, establecer un punto de partida dentro de nuestra propia obra. Ir contra una cierta dosis de evidencia narrativa que hay en las últimas películas cubanas, en que todo está masticado para el espectador.

En segundo lugar, luchar contra un carácter también recurrente en los guiones del cine cubano, cierta voluntad retórica, explicativa e informativa. Romper también, desde el punto de vista plástico, con una concepción demasiado frontal. Es decir, esa fotografía demasiado objetiva, demasiado plana. Lo que yo llamaría romper el frontalismo de la cámara cubana. Por lo tanto, había objetivos teóricos y conceptuales previos en la concepción del guión, de la fotografía, de la dirección artística, de la dirección de los actores.

Al público hay que respetarlo en el sentido de no darle cosas que tenga que asumir como hechas, predigeridas, sino ofrecerle la posibilidad de un punto de partida como una sustentación para la polémica. Esto no es nuevo en el cine cubano, tiene que ver con la forma de pensar de Titón (Tomás Gutiérrez Alea) en Memorias del subdesarrollo; no dar un discurso terminado, acabado, donde el espectador salga con ideas prefabricadas y aceptadas tal cual son. Todo lo contrario. Ofrecerle varios puntos de vista, varias posibilidades de repensar la historia.

(…)

Papeles secundarios es una película a medio camino entre Solás y Titón, cualquiera de los dos pudiera haberla filmado. Mis grandes maestros son ellos y ambos pudieran reclamar la paternidad.

(…)

La clave de Papeles secundarios está en su trabajo de orfebrería, de Raúl Pérez Ureta ante todo, una de las gentes más exquisitas, brillantes y laboriosas con quien he tenido oportunidad de trabajar. La película estaba vista por nosotros antes de firmarla, él la dibujó plano a plano, con la colaboración del equipo de dirección”.


Comentario crítico

“(…)Una atmósfera mucho más asfixiante, enrarecida, recrea el neoexpresionismo plástico de Papeles secundarios en su complejo entramado filosófico. En tanto esencial reflexión ontológica, Papeles secundarios discursa sobre el grado de responsabilidad individual en el diseño del destino propio, y describe además el resignado abatimiento del personaje central (L. P. Nieto) ante mecanismos y arbitrarias disposiciones que frustraron su generación.

Este es otro de los protagonistas que se desfasa en un medio donde nadie le abre espacio ni encuentra cabida. A lo largo del metraje se evidencia que la dinámica generacional del arte en la Revolución omitió el sustrato de los setenta, como parte de una política especialmente férrea en ese decenio, al que también pertenece el poeta metafísico, cuya historia se inserta elípticamente), precisado a emigrar, a abandonar su vida y su país como el ulterior Diego de Fresa y chocolate, compulsado por quienes consideraron al diferente como antisocial, decadente y hasta contrarrevolucionario.

Paralelo al transcurrir introspectivo, intimista de Papeles secundarios, -que le garantiza una resonancia filosófica universal, acaso su mayor logro- hay otro discurso subrepticio que teje sutiles alegorías acerca de las argucias del poder como entidad tenebrosa, frustrante y discriminadora.

En el filme se verifica una gradación reflexiva, que parte de fondear en los entresijos teatrales, para alcanzar con sus postulados cuestionadores a todo el sistema cultural y, en última instancia, al país. La riqueza expresiva, el estudio del color con un sentido dramático, esa fragmentación narrativa para referirse a vidas atomizadas, en desintegración (mediante la dinámica del corte en movimiento tan raro en el cine cubano como usual en el moderno), convierten a Papeles secundarios en la película cimera de los años ochenta, única en la década en aunar de un modo tan altivo la perspectiva indagadora con una marcada metaforización del  lenguaje y la autonomía expresiva inherente al cine-arte, capacitado para convertir la forma misma en significado” (Rufo Caballero)


Premios

Premios Corales a la mejor actuación masculina (Tapia), edición y segundo Coral de ficción en el Festival de La Habana (1989);

Premio La mano de bronce a la mejor película y actriz (Nieto) en el Festival Latino de Nueva York’90,

Premio Giraldilla otorgado por la ciudad de La Habana, premio a la imaginación creadora a Raúl Pérez Ureta por la fotografía, premio Vigía de la ciudad de Matanzas al mejor filme en el marco del XI Festival de La Habana,

Premio especial del jurado a la dirección, mejor fotografía, escenografía en VI Festival de la UNEAC, La Habana (1989),

Premio de la Crítica (1989),

Premio especial del Jurado en V Festival del Cine Latinoamericano, Italia (1990).


Bibliografía

Antonio Mazón Robau. Por un arte incómodo. Revista Cine Cubano (130): 9-14; ’90 (Entrevista con el director del filme)

José Antonio Évora. Evidencias del cine cubano. Revista Proposiciones 2 ’94, p 41 (Valoración crítica de su significación en el cine cubano post sesenta).

José Antonio Évora. Los muertos no hacen ruido. Periódico Juventud Rebelde 25 Agosto ’88, p 9 (Entrevista con el realizador)

Lourdes Gispert. Papeles secundarios tuvo también una cálida acogida por parte del público. Periódico Granma 3 Sept’90, p 3 (Declaraciones del realizador)

Paulo Antonio Paranaguá. Nuevos desafíos del cine cubano. Separata de revista Encuadre (Venezuela) 7 ’91, p 9 (Panorama del cine cubano post ochenta).

Rolando Pérez Betancourt. Papeles secundarios. En Rollo crítico. Editorial Pablo de la Torriente Brau, La Habana, 1990, p 267.

Rolando Pérez Betancourt. Papeles secundarios. Periódico Granma 22 Nov’ 89, p 5 (Crítica)

Rufo Caballero, Joel del Río. No hay cine adulto sin herejía sistemática. Revista Temas 3; Jul-Sept ’95, p 108.

Rufo Caballero. Mujeres al borde de un Coral. Periódico Granma 11 Ene’90, p 5 (Opinión sobre la actuación de su actriz principal)

Toni Piñera. Una mirada plural al cine. Periódico Granma 30 Jul’93, p 6 (Entrevista con Orlando Rojas).

 

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