Plaff o Demasiado miedo a la vida

Año: 1988

País: Cuba

Género:  Ficción

Formato: 35 mm

Tiempo: 110’

Color: Color

Productora: ICAIC

Producción: Ricardo Ávila

Dirección:  Juan Carlos Tabío

Guión: Daniel Chavarría, Juan Carlos Tabío

Música: Nicolás Reynoso

Fotografía: Julio Valdés

Edición: Roberto Bravo, Osvaldo Donatién

Dirección artística: Raúl Oliva

Sonido: Raúl García

Reparto: Daisy Granados, Thais Valdés, Luis Alberto García  (hijo), Raúl Pomares, Alicia Bustamante, Jorge Cao, Ana Vivian Mora, Rolando Núñez, Natasha Díaz, Blanquita Contreras, Miriam Socarrás, Néstor Jiménez, Amarilis Pomeda, Gerber Couso, María Elena Mariño, Héctor Rodríguez, Cristobalina Arrieta, Juan C. Hernández, Susana Ríos, Jacqueline Arenal


Sinopsis:

Una mujer madura, creyente de la religión africana, desea librarse de la esposa de su hijo. Lastrada por los prejuicios y su temor a la vida, no se atreve a aceptar a un enamorado que le ofrece matrimonio. Misteriosamente comienzan a lanzar huevos a las paredes de su casa.


Declaraciones del director Juan Carlos Tabío

Creo que Se permuta y Plaff son la misma película contada dos veces. (…) Lo digo porque los personajes se repiten en una y otra: Gloria, en Se permuta representa valores arcaicos, lo mismo que Concha en Plaff.

(…)

En las dos películas hay dos conflictos que se contraponen: riesgo y acomodamiento. (…) Creo que el cine cubano, el de antes y el de ahora, en general padece de un estigma (hablo de la ficción): la ñoñería. Esto puede resumirse en un cine sin conflictos mayores, en problemitas que no reflejan ni por carambola el desarrollo de la conciencia social e individual. Pero no es un problema del cine. Es extensivo a la narrativa revolucionaria, la que se ha hecho después de 1959: la novelística, la cuentística, el teatro. Y no descarto las excepciones honrosas. Uno tiene necesidad de que le narren un cuento, y ese cuento que nosotros contamos es, sencillamente, ñoño, aunque en honor a la justicia, algunas veces el cine ha estado por encima, desde el punto de vista narrativo, de otras manifestaciones. ¿Y por qué ocurre este delirio de la expresión? Existe un debate interno en el artista que se polariza en un apotegma: hablar de nuestras contradicciones es darle armas al enemigo. Es un debate no sólo interno, sino también externo. Ahí está el meollo de la censura y la autocensura. En la medida que seamos consecuentes o no con ese apotegma, haremos o no un arte ñoño, una literatura fofa.

(…)

En Plaff está la lucha entre lo nuevo y lo viejo, pero se dan las dos formas de ver la vida, en contradicción, de un modo irreconciliable, del mismo modo en que ocurre a lo largo de la historia, en todas las generaciones. Se dio antes, se da hoy y se dará siempre, en todas las realidades, en todas las sociedades.

Porque, por ejemplo, las Conchas existen en el capitalismo, no son un producto del socialismo. En el capitalismo serían esas mujeres que tienen como una ocupación de primer orden ver el televisor después de comida y se compran el chocolate de moda, la marca que le anuncia ese mismo televisor y a quienes tal vez les de mucha lástima que los niños se mueran de hambre, pero finalmente se encogen de hombros porque, bueno, eso es así, así es la vida.

Y están los que se rebelan. Claro, que estamos en Cuba y Plaff es una película sobre nuestros problemas. Nuestras Conchas no son las del chocolate de turno, pero tenemos nuestras Conchas y nuestros Contreras, y la contradicción lógica entre lo nuevo y lo viejo.

(…)

No es un problema de edades. No es un problema entre generaciones, es una contradicción entre lo viejo y lo nuevo a nivel de concepto. Y esto está más presente en Plaff que en Se permuta.

(…)

En sentido general, Plaff es un filme más maduro que Se permuta. Mucho más incisivo en cuanto a su nivel de penetración en la realidad. Se permuta fue una primera y necesaria experiencia artística para llegar a Plaff donde creo haber complejizado un poco más el nivel formal y conceptual.

(…)

Plaff fue una película difícil por los riesgos de orden formal que se corrieron. Una comedia con la cual nos jugamos muchas cartas, y más o menos las cosas salieron bien. Desde luego, no podemos hablar ahora de hito cuando ya se hizo una película como La muerte de un burócrata.

El público y la crítica la han recibido muy bien y eso me llena de satisfacción, extraordinariamente, haya alcanzado o no premios. Sobre todo si sus logros son exactamente el haber ayudado en alguna medida a formar una conciencia ante la mezquindad y la falta de honestidad en la vida.”


Comentario crítico

“Cuando se haga el balance de esta década en el cine cubano de largometraje de ficción dentro de pocos años, se podrán contar con los dedos de una mano los títulos que pasen a engrosar la relación de filmes significativos o ¿clásicos? en esta conflictiva etapa de nuestra cinematografía.

Utilizo este término con la acepción verdadera que realizadores, comentaristas fílmicos y cierta parte del público han empleado para definir la situación crítica que atraviesa la filmografía cubana a la hora de plasmar con autenticidad los problemas contemporáneos en las pantallas nacionales.

Es posible que Plaff clasifique en esta restringida selección por mostrar una cubanía inusitada hasta ahora en gran parte de nuestra producción, y no porque Juan Carlos Tabío, el director de la cinta, esté realizando nuevos aportes temáticos ni de lenguaje. Lo realmente loable de esta película cubana es que recupera el estilo de comedia crítica que alcanzara La muerte de un burócrata, prácticamente desaparecida de nuestro cine, retomado sólo de nuevo por Se permuta, el anterior filme de Tabío, y que se permite la libertad de romper algunas convenciones narrativas al tratar el argumento: a veces los actores se dirigen al espectador o las escenas discurren recordándole a éste que se está en presencia de una película.

Esta forma de hacer cine no es nueva ni está de moda en la actualidad; años atrás Godard y otros seguidores suyos impusieron novedosas ideas fílmicas experimentales que no siempre cuajaron y que, en un apreciable número de casos, ejercieron una influencia bastante nociva en cinematografías europeas y latinoamericanas.

No debe abusar Tabío de estos recursos en sus próximas obras para no convertir lo que puede ser pasatiempo en una caricatura. Es agradable tener la oportunidad de observar algo diferente a lo usual de vez en cuando, pero si se va de un extremo a otro se corre el riesgo de rodar por el barranco.

Con una estructura ocurrente, comenzando por el segundo rollo de la cinta, Plaff despliega una intriga de corte policíaco (¿Quién lanza los huevos contra la casa de Concha?), como pretexto para desencadenar toda la acción. Daisy Granados, sin dudas en la mejor actuación de su carrera, encarna a Concha, una mujer madura aferrada a viejas costumbres e ideas.

Ella empieza a entrar en contradicción con su nuera Clarita, muy bien interpretada por Thais Valdés, exponente de joven inteligente y arrojada que no soporta las arbitrariedades burocráticas y absurdas con que choca para desarrollar un invento que puede ahorrar miles de divisas al país. Por otra parte, Concha no se decide a llevar una relación amorosa seria con Tomás (Raúl Pomares) entre otras cosas porque teme fracasar en este matrimonio como en el primero.

La incertidumbre y el miedo, la desconfianza ante todos, terminan por precipitar un desenlace fatídico. Esa es la anécdota en apretada síntesis, pero afluyen en ella otras vertientes que sirven de paso para satirizar algunos males diarios que nos aquejan: el establecimiento de metas disparatadas, el divorcio de algunos dirigentes con respecto a los trabajadores, las trabas que frenan el desarrollo…

Concebida con un humor ingenioso, que todos sabrán valorar, el mayor mérito del filme radica en el sólido guión de Daniel Chavarría y el propio Tabío, así como en la acertada dirección de actores de este último. Tal vez el argumento no se ajuste a las leyes estrictas de la dramaturgia y se desarrollen varios conflictos primordiales a la vez, pero la inventiva con la que son resueltos, suple las imperfecciones. El público cubano tiene la suficiente capacidad para reconocerse en los personajes de Plaff, razón de sobra para pronosticar quizás la mayor recaudación de taquilla de una película cubana haya logrado jamás.

¿Arte populista?, ¿cine de consumo? Ni lo uno ni lo otro. Sólo estamos ante una obra que toca de pasada y de manera desenfadada algunas de nuestras dificultades, pero lo importante es que las aborda sin ningún temor” (Mario Naito)


Premios

Mención especial del jurado en XIV Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, España (1988)

Tercer premio Coral

Premio FIPRESCI en X Festival de La Habana (1988)

Premio al mejor largometraje en Festival Latino de New York, USA (1989)

Premio a la mejor actuación femenina (D. Granados) en Festival de Troia, Portugal (1989)

Premio de dirección, guión, premio Catedral de la OCIC de Cuba en VI Festival Nacional UNEAC, La Habana ( 1989)

Premio al mejor filme en II Festival de Cine del Caribe, Fort de France, Martinica (1990)

Premio mejor actuación femenina (D. Granados) en Festival de Asunción, Paraguay  (1990)

Premio El Mégano otorgado anualmente por la Federación Nacional de Cine Clubes, por ser la obra de mayores valores artísticos de la producción cubana exhibida en 1989.


Bibliografía

Alex Fleites. ¡Plaff! o el sonido del riesgo. Revista Cine Cubano (125): 85-86; ’89 (Crítica)

Antonio Conte. La ronda de Juan Carlos Tabío. Revista Cine Cubano (126): 7-11; ’89 (Entrevista con el director)

Diana León. Gracias al sol. Periódico Juventud Rebelde 9 Marzo ’88, p 11 (Entrevista con Luis Alberto García)

Enrique Valper. ¡Más sobre Plaff!. Un problema que satiriza problemas cotidianos. Revista Bohemia 81 (9): 14; 3 mar ’89; ret. (Crítica).

José Antonio Évora, Leonardo Padura. Tres eran tres, y las tres buenas. Periódico Juventud Rebelde Dic’88, p 5 (Crítica)

José Antonio Évora. Evidencias del cine cubano. Revista Proposiciones 2 ’94, p 41 (Valoración crítica de su significación en el cine cubano post sesenta).

Pedro Herrera Echavarría. Dos personajes de quien nadie ha hablado… Periódico Juventud Rebelde 18 Dic’88, p 12 (Entrevista con el realizador)

Rolando Pérez Betancourt. Plaff. En Rollo crítico. Editorial Pablo de la Torriente Brau, La Habana, 1990, p 257.

Rolando Pérez Betancourt. Plaff. Periódico Granma 8 Dic’88, p 5 (Crítica)

Roxana Pollo. Y Tabío dice que no es un economista. Periódico Granma 17 Dic’88, p 3 (Entrevista con el realizador).

Rufo Caballero, Joel del Río. No hay cine adulto sin herejía sistemática. Revista Temas 3; Jul-Sept ’95, p 106, 107.

Vivian Gamoneda León. Humor en el cine. Con Tabío sobre  !Plaff¡. Revista Bohemia 81 (7): 8-9; 17 feb ’89; ret (Entrevista con Juan Carlos Tabío)

Wilfredo Cancio Isla. Plaff, filme cubano. Periódico Juventud Rebelde 16 Febrero 89, p 8 (Crítica).

 

 

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