Sarna

Año: 1952

País: Cuba

Género: Ficción

Dirección: Germán Puig, Edmundo Desnoes

Revelado: Ramón F. Suárez

Reparto: Germán Puig, Edmundo Desnoes


Comentario

“En este forzoso impasse, Puig realizaría con muy escasos recursos, junto al escritor Edmundo Desnoes, el corto Sarna (1952), inspirado en un relato de Desnoes perteneciente a su libro de cuentos y poemas Todo está en el fuego (1952). Este es el testimonio de Puig delante y detrás de una cámara de cine:

El tema era la experiencia de la infancia de Desnoes al contraer sarna y verse rechazado. La breve película fue rodada en casa de Wilfredo Lam que Edmundo cuidaba, así como de sus perros en ausencia de Lam. Los protagonistas fuimos Edmundo y yo. Recurrí a unos higos que pegué en su cara en interpretación de la sarna, aquello que lo hacía ocultarse por miedo al rechazo. Yo terminaba tocando a la puerta, él abriendo y expuesto al rechazo, pero, por el contrario, era aceptado y abrazado por mí.

Entretanto lo había filmado (según su deseo) pensando en su novia ausente, Silvia Goldsmith, sentado en el inodoro. Filmé deliberadamente su cráneo como en Hamlet, de Laurence Olivier, para inserta a continuación en montaje una foto de Silvia. Para ello me situé en la parte de afuera de una ventana que daba al baño. ¡Y se produjo lo que fue la anécdota escandalosa de la película! La cámara no era réflex y tenía una diferencia de paralaje. En el visor yo veía su cráneo, pero el lente estaba captando su trasero sentado en el inodoro. Esto lo supe después. Le di la película a revelar al amigo Ramón F. Suárez, fue su única participación en esta película, aparte de citar a media Habana a verla antes que nosotros.

Hoy me hubiera enfadado, pero me divierten los comentarios de la actriz Julia Astoviza (que permanece en mi memoria como la Musa de toda mi generación): “¿Eso es lo que Germán tenía por dentro? ¿Para eso fue a estudiar a París…? ¡Una película donde se produce el deseo homosexual al ver a un individuo defecando…!” ¡Para morirse de rosa! Si eso hubiera sido verdad Sarna hubiera tenido la categoría de Sade o Lautréamont! Edmundo Desnoes se quedó con la única copia sin montar de la película con el pretexto de que era suya”.

En la única referencia crítica localizada sobre esta experiencia, el anónimo firmante –estimando que Cabrera Infante- escribió que sus autores la emprendieron “con un dominio del medio tan pobre, que lo que era expresionismo se convertía en naturalismo y lo que era simbología en pornografía” (Arturo Agramonte, Luciano Castillo. Cronología del cine cubano III, p 366)


Bibliografía

Arturo Agramonte, Luciano Castillo. Cronología del cine cubano III. Ediciones ICAIC, 2013, p 366

 

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