Sed

Año: 1991

País: Cuba

Formato: 35 mm

Tiempo: 48’

Productora: Taller de Cine de la Asociación Hermanos Saíz

Dirección: Enrique Álvarez

Guión: Enrique Álvarez

Fotografía: Santiago Yánez

Música: Ulises Hernández

Edición: Carlos Miranda, Inés María Álvarez

Sonidista: Marcos Madrigal

Grabación de música: Diego Figueroa

Efectos sonoros: Benito Amaro

Reparto: Verónica López, Ricardo Vega


Sinopsis

Dos jóvenes reflexionan sobre sus angustias existenciales y sus esperanzas en medio de una estación ferroviaria abandonada.


Sobre el rodaje

“La historia literal de Sed son dos jóvenes que están en un lugar, en una situación de espera y con ansias de moverse, de trasladarse, sin saber cómo hacerlo. Es la metáfora de la necesidad de viajar hacia sí mismos. Tienen un evidente problema de identidad, de falta de armonía interior y precisan de buscarla.

Equivocadamente tratan de conseguirla cambiando de espacio. Por eso la importancia del espacio en la película, que es un personaje más; por esa la deliberada lentitud con que transcurre el tiempo de Sed, para que el espectador pueda apropiarse adecuadamente de este tercer personaje.

(…)

Me entregué a la película sin prejuicios, con ganas de hacer cine. Y todo lo que fuera impedimento, para mí era un reto. Creía en las posibilidades de hallar soluciones, siempre desde el lado del arte.

La manera de contar la historia, la naturaleza de los personajes, el contexto en el cual se movía; todo era muy marginal. Esto me permitía trabajar en condiciones inherentes a esa naturaleza: una mala película, un mal sonido. No quería mostrar una película bien contada, que necesitara derroche de tecnología para lograr empaque. Esta película, en la cual utilicé Esperando a Godot para desencadenar mi emoción creadora, es el cine que quiero hacer.

Tengo fe en desarrollar más tarde sus presupuestos con mayor rango estético, pero ahora estoy contento con los resultados, con lo que puedo mostrar en los cuarenta y ocho minutos de un filme que tuvimos que rodar en sólo una semana.” (Enrique Álvarez, director)


“Los recursos con que contábamos para hacer Sed impusieron una condicionante de expresión, pero no obstante su resultado fotográfico es posible apreciar cómo se trenzan con fecundidad los factores de la necesidad y la plasmación de la idea artística. No nos quedamos en el trabajo elemental que permitiera convertir la película de 16 mm reversible en 35 mm. La fotografía no se atiene sólo a límites materiales, sino a la proposición de alcanzar a nivel de imagen un concepto pautado en el guión. Para conseguir la atmósfera deseada, violentamos el material cinco veces por encima de lo normal. Ello enfatizó un ambiente opresivo, muy marginal, sin grises promedio, hasta conseguir una textura prácticamente de línea. Yo no tenía antecedentes de un trabajo semejante, y para lograrlo, fue indispensable un intenso trabajo de mesa, que trajo como consecuencia -más allá del dominio de los requerimientos técnicos- una estrecha comunicación con el director. A la hora de filmar conocíamos mutuamente nuestras proposiciones y la manera posible de reaccionar en el rodaje” (Santiago Yánez, director de fotografía)


La que aparece en Sed no es una música por encargo, tal y como se compone usualmente. Es sobre todo cuestión de afinidad con el director. Me leí la primera versión  del guión, enseguida me sentí muy cercano y escribí unos bocetos a partir de una concepción minimalista. A Enrique le gustaron varios, y luego, al ver el primer corte del filme, los desarrollé. El premio me sorprendió, porque Sed no había sido hecha deliberadamente para competir. Es un proyecto donde nadie procuró ganarse un centavo o un nombre. La motivación fue el amor de un grupo por este trabajo. Algo concebido así, es muy probable que se concrete satisfactoriamente a nivel estético” (Ulises Hernández, músico)


“Dos días antes de comenzar el rodaje Enrique se quedó sin actor. Me lo explicó sinceramente y acepté. En mi corto paso por el cine era una experiencia tal vez irrepetible: actuar.

Como no tenía casi tiempo para entregarme al guión, traté de buscar una vieja referencia, la encontré en una obra de teatro llamada Naufragio escrita por una compañera mía en el preuniversitario. Eran cuatro personajes que caían en un lugar y ahí se desarrollaban.

Yo llamaba a eso teatro en la oreja. Así asumí la película, como si tuviera en mi oreja la realidad fabricada en Sed, interactuando con mi realidad exterior. Me ayudó mucho mi anterior experiencia como realizador y aprendí mucho con las precisiones de Enrique.

Te digo más, yo era uno de los que albergaban dudas sobre el feliz futuro de aquella empresa, pero no me importaba que incluso la película después no saliera. Me bastaba con estar filmando con un grupo afín en medio de un cementerio de trenes, donde nadie nos molestaba y poníamos en cada instante a prueba nuestra capacidad. Eso para mí era suficiente, aunque ahora me siento muy satisfecho de la película” (Ricardo Vega)


Comentario crítico

“Filme concebido en su mayor parte con el austero auspicio de la Asociación Hermanos Saíz de jóvenes artistas; pero sobre todo a partir del esfuerzo de un grupo de jóvenes creadores, con visibles deseos de realizarse, desde el encargado de la producción, hasta su mismo director. Razón por la cual decidieron tomar una película de 16 milímetros -reversible- muy vieja y que nadie estimaba digna de utilizar, so pena de desembocar en el fracaso. Por eso mismo se contentaron con tener una buena cámara, aunque luego no resolvieron una grúa y quién sabe cuántos otros recursos elementales; poniendo siempre por encima de las limitaciones, el ingenio creador.

(…)

Quienes tengan aguda pupila podrán encontrar en la ópera prima de Enrique Álvarez cierto parentesco con directores foráneos que él admira (Tarkovski, Antonioni, Jarmusch).

Y también podrán advertir que no tiene relación con gran parte del cine cubano de los últimos tiempos, donde es frecuente una asunción de la cubanía, a partir del manejo superficial de signos acuñados como típicos, muchas veces por codificadores de impronta mercantil.

No dudo, sin embargo, que ese veedor inteligente, descubra en Sed una película con incuestionable identidad nacional; expresada con una óptica singular -propia de los creadores que le cuajaron al país en los años 80- y que guarda estrecha relación con la obra de otros artistas importantes que a partir de ese plazo se han proyectado mediante la nueva canción, la plástica, la literatura y el teatro” (Bladimir Zamora).


Premios

Gran Premio en la V Muestra de Cine Joven (La Habana’91);

Premio Especial del Jurado y Coral a la mejor música en XII Festival de la Habana (1991)

Premio Caimán Barbudo, de la Editora Abril


Bibliografía

Bladimir Zamora Céspedes. En un tren desahuciado viaja la sed. Cine Cubano Nro. 135, abr-jun. ’92 (Entrevistas y crítica).


YouTube

Para ver la película en el Canal Telebemba, de Ricardo Vega, pinchar aquí

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