En estos días, a propósito de la Semana de la Cultura Camagüeyana, estaré posteando contenidos vinculados a eso que llamo “la cultura audiovisual en Camagüey”.
En el post anterior hablé de la importancia que tendría la preservación de las memorias de ese legado cultural. Ignoro si en el resto del país existen acciones concretas dirigidas a preservar las memorias locales. En Camagüey, oficialmente, no existe una Política Pública encaminada a garantizar eso, más allá de las buenas intenciones que los directivos proclaman en las asambleas que cada año se organizan con la presencia de representantes del Ministerio de Cultura, el ICAIC, la UNEAC, etc.
Sí existen formidables iniciativas como la que despliega de modo independiente María Antonia Borroto Trujillo en El Camagüey, pero lo que es dentro de las instituciones esa memoria no existe. O es precaria.
Eso es fácil de comprobar: pruebe a encontrar en algún sitio la historia de nuestras salas cinematográficas desde la etapa en que el cinematógrafo comenzara a incursionar en Camagüey, o trate de reconstruir la relación de los premios Caracol conseguidos por los camagüeyanos en lo que se supone sea el concurso nacional más importante del país vinculado a la imagen en movimiento, o incluso, más cerca en el tiempo, intente encontrar la relación de premios entregados en la edición más reciente de El Almacén de la Imagen o el temario de lo discutido en el pasado Taller Nacional de Crítica Cinematográfica, y verá cómo la frustración aparece de inmediato.
Decir que nuestra memoria institucional en cuanto al legado cultural es frágil, suena a eufemismo. En realidad, esa memoria no existe ahora mismo. Vivimos en un presente permanente que se auto devora todos los días.
De allí que sea tan difícil encontrar interlocutores en el plano de los decisores que puedan garantizar, a largo plazo, el desarrollo sostenible de una práctica que tuvo su época de oro, pero que en estos instantes corre el peligro de ser barrida por el olvido. O peor aún, la indiferencia pública.
Va a ser complejo revertir el efecto de la apatía institucional, pero al menos desde la Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano y el Centro de Documentación del Audiovisual Cubano no dejaremos de hacer lo que el sentido común indica.
Juan Antonio García Borrero

