País: Cuba, Francia
Género: Documental
Tiempo: 30’
Color: Color
Productora: La Concretera Producciones, Vega Alta Films
Producción: Boris Prieto, Alejandro Alonso, Oderay Ponce de León
Producción de campo: Yeni Osuna Morales
Dirección: Alejandro Alonso
Fotografía: Alejandro Alonso
Guion: Alejandro Alonso, Lisandra López Fabé
Música: Pepe Gavilondo
Sonido y Mezcla: Velia Díaz de Villalvilla, Glenda Martínez Cabrera
Edición: Emmanuel Peña
Sonido Directo: Alejandro Pérez
Corrección de color: Nancy Angulo
Diseño de cartel: Yanaisy Puentes
Traducción y subtítulos en inglés: David Horta Pimentel
Traducción y subtítulos en francés: Marie Olland
Sinopsis
Raudel vive y trabaja en un astillero de desguace de barcos en el occidente de Cuba. Acosado por un extraño recuerdo de la infancia, busca presencias fantasmales. Alejandro Alonso relata con poesía este territorio que emerge del limbo en el que el trabajo físico, los sueños fallidos y las huellas de otro tiempo se codean.
Declaraciones del realizador Alejandro Alonso
A diferencia de mis otros procesos aquí para entender un poco la dinámica del desguazadero y saber realmente qué nos interesaba de este lugar utilizamos la estrategia de hacer un casting. Casi todos los desguazadores en la cabina del capitán de un barco que estaba a punto de ser destruido. Por primera vez yo entendí cuán importante es escuchar y cómo a través de la palabra yo podía entender otra dimensión de quiénes eran estos hombres. De dónde venían, qué hacían, cuáles eran los sueños. Eso fue un primer encuentro y más allá de los rituales que había en este lugar sobre todo ritos muy físicos alrededor del cuerpo. De la destrucción. Toda esta cosa de estar rodeado de fuego, humo, petróleo quemado. Más allá de esta parte visual que es más impactante, que tiene una relación directa con el cuerpo, escuchar a estos hombres, su manera de hablar, el acento tan especial que tienen. Sentimos todos los del equipo que debían estar en la película.
Yo creo que era un poco el sistema trabajado en Duelo, que había empezado en La despedida por primera vez. El proceso de investigación consistía mucho en conversar con los personajes. Comprender un poco situaciones pasadas que por el poco tiempo que teníamos sabíamos que no íbamos a tener la oportunidad de hacer una película más observacional, que implica pasar largos periodos de tiempo con estas personas. Entonces, con Pitufo, si habláramos de diferencia, cada vez que terminábamos la jornada de trabajo se iba a vivir para una casa que tenía el equipo, que era muy pequeño. Ahí creamos una comunidad. La película se empezó hacer en esos tiempos que pasábamos en la casa cocinando, bebiendo, conociéndonos. Yo creo que ese momento fue fundamental porque ahí empezó a surgir la película. Durante esas conversaciones surgió la escena de la paloma. Pitufo nos contó la escena, él nos ayudó a buscar las palomas. A recrear ese momento que ya había pasado hace mucho tiempo. Toda esta parte de los sueños. Ahí también nos contó los intentos de salida de él del país. Creo que justo en todo lo que ocurrió en toda esa parte fuera del desguazadero, en ese tiempo muerto entre comillas, empezamos a entender cómo Pitufo se iba convirtiendo en nuestro guía.
Comentario
«Abisal es una crónica sobre el fin eterno, sobre la melancólica belleza de la descomposición y la impresionante precipitación de unos leviatanes heridos a la boca del Infierno, pedazo a pedazo.
Tal como sucede en la previa Terranova (2020) –codirigida junto al español Alejandro Pérez– con la ciudad en plena transmutación espectral, Alonso cartografía aquí la erosión, el desmoronamiento, la fuga de lo concreto, la disolución de lo sólido. Abisal capta un universo en transición hacia misteriosos estados de la existencia, incomprensibles para el raciocinio humano» (Antonio Enrique González Rojas)
Webgrafía
Las pequeñas arcas de Alejandro Alonso, por Fabio M. Quintero (Portal del Festival de La Habana. Entrevista al realizador)

