La última pelea (2024)

Ficción

País: Cuba

Género: Ficción

Formato: Digital

Tiempo: 16 minutos 26 segundos

Color. Color

Productora: Los Palmeros, La Tiñosa Autista

Producción: Darianis Palenzuela Pérez

Productores ejecutivos: Aurelio Lee, Lissette Molina Enriquez, Jorge Molina Enriquez

Dirección: Molina (Jorge Molina)

Guion: Machinegun Salatti (Amílcar Salatti), Emmyfilmmaker (Emmanuel Martin), Molinator (Jorge Molina)

Fotografía: Tito Urrutia

Directora de Arte, escenografía y diseño de vestuario: Verónica «Vera» Abdo

Edición: Miguel Lavandeira

Sonido directo: Hamlet Domínguez

Música: Paula Piñeiro

Maquillaje y peluquería: Yarina García

Script Girl/ Continuista: Wendy Ferrer

Gaffer: Magdiel Escuela

Asistente de dirección: Juan Carlos Téllez

Productor de campo: Noslén Sánchez

Asistentes de producción: Lázaro Almendra, Adrián Sánchez, Edgardo Pérez, Carmen Vieito, Christian Isaac

Primer asistente de cámara: Jorg Ricardo

Segundo asistente de cámara: Henry Soto, Claudio Peláez

Montaje sonoro: Hamlet Domínguez

Mezcla: Hamlet Domínguez

Microfonista: Manuel Ángel López Mantecón

Utilería: Javier Aguilera

UFX Fotos: Liam Arias

Corrección de color: Rafael Rigau Dorta

Créditos: Liam Gómez Blanco

Cartel: Aaron Sánchez

Reparto: Roberto Perdomo (El Camelia), Daniela Sánchez (Jennifer), Edgardo Pérez (Israel el funcionario), Noslén Sánchez (Maleante 1), Oscar Ibarra (Maleante 2), Holly Fuentes DeBeche (voz niña), Luna Reynoso (voz adolescente)


Sinopsis:

La Habana, hoy. El Camelia, ex luchador profesional, está abandonado y solo en una ciudad que sólo respira letanía, fruto de la gran emigración que ha sufrido el país entre 2020-2023, y su debacle económica. El Camelia ha perdido casi todo, familia, amigos, deseos de vivir. Se encamina a la muerte, pero con la dignidad del gran peleador que fue, sin saber, que una vez más, tendrá la oportunidad de realizar, una última pelea.


Comentarios

«(…) Molina propone el relato más triste y pesimista de toda su filmografía. La última pelea está protagonizada por un veterano y olvidado luchador nombrado El Camelia (Roberto Perdomo) y se antoja la fugaz crónica de un estertor, el registro del final gemido sordo de un moribundo olvidado. Es la historia de una caída definitiva, la definitiva quebradura de una existencia que se intuye trágica, triste y desdichada. Es una película-clímax, que se propone como el colofón de una existencia frustrada, azarosa, gloriosa, que sufre la última zancadilla, la última fustigación cósmica» (Antonio Enrique González Rojas)


«Quiso el azar concurrente que ayer la programación audiovisual que me armo cada noche antes de irme a la cama, estuviese conformada por dos materiales cuyos títulos tenían un intenso aire de familia: The last run (1971, que se conoce en español como Fuga sin fin, y fue dirigida por Richard Fleischer e interpretada por el gran actor George C. Scott, y La última pelea (2024), el cortometraje más reciente de Jorge Molina.

Supongo que Molina, que es el más cinéfilo de nuestros directores de cine, haya visto el filme de Fleischer en algún momento. No sé si existió algún tipo de influencia explícita o involuntaria, pero a mí no dejó de sorprenderme que, en el desenlace de ambos filmes, los dos protagonistas (hombres que se saben en el ocaso de su vida, y buscan una última oportunidad para, no obstante, demostrarse en cada caso que no han perdido la dignidad) acceden a ese postrero minuto frente al mar.

Todavía mucha gente no logra entender que el cine de Molina (desde el más extremo hasta este más reciente que prescinde de los excesos), está atravesado por las grandes preguntas que como simples individuos jamás lograremos responder. Como creador, a Molina le ha interesado empujar al espectador fuera de esa zona de confort donde el cine dominante suele encarcelar a sus destinatarios. Da lo mismo si se trata del cine más comercial, o ese otro que se hace llamar cine serio: Molina ataca las convenciones, y nos recuerda que todo ha sido conformado a partir de determinados pactos que enmascaran las luchas y exclusiones que por el camino se han vivido.

El otro día leí una idea de Leila Guerriero que me impactó: “Nadie nos advierte, pero el infierno vive en nosotros bajo la forma de la indiferencia”. Y es tal vez por allí donde debemos comenzar a localizar el origen de tanto desarraigo existencial.  Ahora, con La última pelea, Molina pone ante nuestros ojos la terrible factura que implica acceder al olvido de uno mismo en vida» (Juan Antonio García Borrero).


“El último trabajo de Molina se aleja por completo de sus obras anteriores, aunque no tanto. Muchas de sus películas hablaban del fin de algún tiempo, de lugares sin retorno ni salida; pero sobre todo, en La última pelea, Molina mantiene a su personaje masculino en una condición de “patetismo digno” que es muy común en su narrativa.

Solo que en esta obra Molina no recurre a elementos bizarros o sexuales para golpearnos con la condición humana. Aquí todo es más sutil, lo que hace a las sensaciones más tristes. Este final de camino ya no es recorrido con desesperación y lubricación; solo se camina, lento, hasta el abismo” (Joel Sandino)


“La vida no es bella, no es linda, no es el camino de rosas que el cine nos quiere mostrar desde otras latitudes y que, inocentes o no, replicamos en nuestras pantallas para irnos a casa con una sonrisa rosada en los labios. De despertarnos a la realidad se encarga Molina y uno de esos cubos de agua fría lanzados a la cara sin misericordia es La última pelea, el más reciente cortometraje del inconforme cineasta.

Desde la primera escena se adivina la marca de su obra a través de una escenografía cuidadosa, realista, de alto vuelo poético, llena de símbolos, referencias y mensajes. Con una puesta en escena sobria, casi minimalista, se retrata como pocas veces en el cine cubano, la soledad, la enajenación, las culpas, los arrepentimientos, la decadencia del alma y del cuerpo. Nos pone la piel de gallina la actuación majestuosa del primer actor, Roberto Perdomo, por momentos contenida por momentos desatada quien se arropa con la piel de “El Camelia”, un ex-luchador que enfrenta el ocaso de su vida sumido en la soledad y la pobreza, y que logra reflejar en minutos la carga emotiva de toda una vida, apoyado en cada momento por una fotografía contrastada de tonos mustios, opacos, espectacular e inolvidable.

Si desea ir al cine a reír o a pasarla bien no vea La última pelea, así de simple, porque es sucia, cruel, despiadada, fiel al estilo de su director. Quien ya lo conozca podrá adivinar los paralelismos con su trabajo anterior, caracterizado por poner la condición humana en el primer plano, dibujar el interior roto de personas que se debaten entre la culpa, los miedos, el pasado y el presente hostil que los enajena de lo que fueron o pudieron ser. Es el espejo donde descubrimos a ese míster Hide que todos llevamos dentro y que camuflamos cada día. Nos narra la verdad de miles de personas que no vemos o no queremos ver en las calles, aquellos de los que huimos por ser distintos, por no comprenderlos. La última pelea es un guiño a la esencia de la condición humana, una enseñanza de vida que nos recuerda lo efímero del éxito, el valor real de las cosas, lo cruel que puede llegar a ser el destino.  También es, al mismo tiempo, un reflejo de algunos problemas que afronta la sociedad cubana, como el burocratismo, la desidia y la delincuencia, plasmadas sin afectar la trama principal y sin alejarse ni un instante del personaje principal que bien podría tratarse de cualquiera de nosotros, de ahí la empatía y conexión inmediata con él. De una manera o de otra, todos tendremos que afrontar el último desafío de nuestras vidas, en nuestras manos está el bajar los brazos o seguir el ejemplo de, nuestro héroe de turno.

El único pecado que comete Molina es el tiempo. Nos deja ese sabor de boca que se siente al probar la única galleta que te da tu hermano del paquete. Nos quedamos esperando más mientras miramos la puesta de sol interrumpida por unos créditos que apenas puedes creer que están en pantalla. Dan deseos de buscar en Google la vida de ese luchador y saber qué fue de su vida, de sus combates. Esperemos que esta película solo sea el avance de algo grande, porque bien podría tratarse del Teaser de un proyecto más ambicioso, madera de largometraje le sobra y mucha tela por donde cortar, además del indudable talento del elenco protagonista.

Por último, señalar a los fieles seguidores del trabajo de Jorge Molina que no se van a decepcionar al ver esta pequeña joya cinemática que nos regala. Podrán descubrir entre líneas la coherencia de estilo que ha caracterizado al realizador a lo largo de toda su carrera, tanto en lo que se refiere a la puesta en escena como en su significado simbólico y raíces. Molina no teme repetirse porque no lo hace. A pesar de las coincidencias encuentra puntos divergentes y siempre debatibles, siempre deja espacio a la discusión, al contrapunteo, al inconformismo, asuntos que hacen de su obra algo universal y auténtico. Podrás amarlo u odiarlo, pero nunca te será indiferente, porque toca fibras enterradas en nuestro ser, ocultas tras una máscara de luchador que a menudo guardamos cuando estamos solos y nos entregamos al dolor de ser humanos, al placer de sufrir, a la lujuria de nuestros deseos más oscuros, a la realidad de ser nosotros mismos, aunque no nos guste del todo lo que vemos en el espejo. Nos muestra ese instante en que apreciamos lo que realmente somos, nuestra es la opción de reprimirnos o aceptarnos.

Gracias a Molina y a todo el equipo de realización por este regalo, a las magníficas actuaciones, al sonido, a la fotografía, a la dirección de arte, a esa música minimalista que acentúa el estado de ánimo del protagonista, al guion escrito a tres manos, simple pero conciso en la fluidez de sus planteamientos dramáticos. Espero repetir la experiencia de consumir su arte y que esta no sea de ningún modo, su última pelea” (Ariel Sarduy)


Webgrafía

La Última Pelea: Molina nos regala una experiencia con el olvido, por Joel Sandino (Echados viendo Tele)

‘La última pelea’ de Jorge Molina: ¿el fin, pero no es el fin?, por Antonio Enrique González Rojas (Rialta)


Galería de imágenes


Imágenes del rodaje

 

 

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