País: Cuba
Género: Ficción
Formato: 35 mm
Tiempo: 100’
Color: Color
Productora: ICAIC, ICRT
Producción: Darío Larramendi
Dirección: Pastor Vega
Argumento: Basado en la pieza teatral homónima del dramaturgo brasileño Alfredo Dias Gomes
Guión: Pastor Vega
Fotografía: Livio Delgado
Música: Chico Buarque de Hollanda
Edición: Mirita Lores
Sonido: Germinal Hernández
Escenografía: José Jaúregui
Director asistente: Lourdes Prieto
Asistente de producción: Rosa Elena Méndez
Asistente de ambientación: Juan Massip
Operador de cámara: Julio Valdés
Foquero: Roberto Castaño
Foto fija: José Miralles
Jefe de construcción: Rolando Berrillo
Maquillaje: Nancy Amaral
Anotador: Jorge Loquines
Microfonista: Diego Javier Figueroa
Diseñadora de vestuario: Anilcie Arévalo
Vestuarista: Eliesilda Carballosa
Pirotecnia: Manuel Saavedra, Félix Olano
Diseño de créditos: René Ávila
Ambientación: Viviana Soto
Reparto: Daisy Granados, Adolfo Llauradó, Omar Valdés, Ana Lillian Rentería
Sinopsis
Brasil, 1964. Un intelectual de izquierda ante la inminencia de su detención durante el golpe de estado al presidente Joâo Goulart, vive angustiosos momentos de definición. Al colapso de su pequeño universo se suma su enfrentamiento conyugal que lo desenmascara sin piedad.
Declaraciones del director Pastor Vega
“En 1987 me percaté de que habían pasado tres años sin realizar ninguna película. En esos momentos la Dirección de Relaciones Internacionales del ICAIC y la Dirección General del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano ocupaban todo mi tiempo.
Viajé a Brasil para participar en la Primera Semana de Cine Cubano que se realizaría en ese país. Mi querida amiga y actriz Itala Nandi me habló apasionadamente de la obra teatral de Días Gomes y además me la regaló. Cuando llegué a Cuba la leí y también me apasionó. Decidí realizarla. Dias Gómes viajó a Cuba entonces y le solicité permiso para escenificarla en televisión. Accedió.
Los problemas surgieron cuando la dirección de la televisión me comunicó que sólo podría disponer de los estudios, cámaras y tecnología por ocho días. Me pareció impropio hacerlo de manera tan precipitada. Decidí entonces organizar una co-producción entre el ICAIC y el ICRT. De esa manera pude contar con diez días más. La película se llevó a cabo en 35 mm, pero con criterio televisivo en esos dieciocho días. Me impulsaba la angustia de la obligada inercia creativa, las virtudes dramáticas y políticas de la pieza teatral y el reto de llevarla a término en tan breve tiempo.
En un mes escribí el guión, realicé la película y la estrené. Me sentí muy aliviado. Creo que al público le gustó. La crítica nacional de entonces me llenó de improperios. Internacionalmente la película ganó cinco premios en distintos festivales incluyendo uno de la FIPRESCI (Federación Internacional de la Crítica Cinematográfica) y desde entonces sufro la contradicción de no saber a quién prestar la atención. Esa es la historia. Amor en campo minado se ocupa de examinar la crisis emocional y política de un intelectual marxista latinoamericano. Todas estas razones reunidas me impulsaron”.
Comentario crítico
“Aunque la obra del brasileño Dias Gomes se remite al golpe de Estado de Brasil, en 1964, y a las penurias y acosos de un intelectual progresista que se esconde en un apartamento para evitar represalias, tanto los hechos generales en torno a lo que debe ser un verdadero compromiso social y político como las discordias de carácter íntimo entre el hombre y su esposa, y los otros enredos de tipo ético-moral, tienen valores universales.
De ahí que no tenga mucho peso preguntarse por qué se escoge una obra brasileña para plantear todos estos conflictos. El arte no sólo es universal en el plano teórico, sino también en el hecho concreto. El reto radica en hacer creíble, verdaderamente sensible y enriquecedor para nuestro público – y otros más, por supuesto- lo que se plasma, no importa que los hechos estén situados en América del Sur o en el Polo Norte.
Y en tal sentido, la película de Pastor Vega resulta legítima. Y también convincente como obra integral, que debe juzgarse, en buena medida, por la utilización de una forma y lenguaje cinematográficos poco usual, frente a la cual y a partir de fórmulas de gustos largamente acondicionadas en muchos espectadores, la primera reacción puede ser de rechazo.
Aunque de ninguna manera se trata de una obra elitista, porque los que la han visto saben de cómo ésta llega y se identifica con no pocos recurriendo no sólo a la fuerza y diversidad de matices de los diálogos – méritos del dramaturgo- sino a una puesta que, aunque sin grandes excelencias, coquetea con lo bien hecho.” (Rolando Pérez Betancourt).
Premios
Premio Sable de Plata en X Festival de Cine de Damasco, Siria (1989),
Premio FIPRESCI, premio OCIC, premio a la mejor actuación femenina (D. Granados) en Festival de Cine de Troia, Portugal (1988),
Mención de actuación a Adolfo Llauradó en IX Concurso de actuación de la Asociación de Artistas escénicos de la UNEAC, La Habana (1988).
Bibliografía
Azucena Isabel Plasencia Hernández. La praxis de Pastor. Revista Bohemia (47): 8; 20 nov. ’87
Elder Santiesteban. Riesgo de un realizador en campo minado. Revista Verde Olivo (43): 59; 29 oct. ’87
Mercedes Santos Moray. Amor en campo minado. Periódico Trabajadores 7 nov. ’87: 5.
Rolando Pérez Betancourt. Amor en campo minado. Periódico Granma 4 nov’ 87, p 5 (Crítica)
Rufo Caballero, Joel del Río. No hay cine adulto sin herejía sistemática. Revista Temas 3; Jul-Sept ’95, p 106, 108.
Víctor Ego Ducrot. Presentan el filme cubano Amor en campo minado. Periódico Trabajadores 27 nov. ’87: 5 (Presentación en el 4to Festival Cinematográfico Internacional de Cine, Tv y Video de Río de Janeiro)
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