Madrigal del inocente

Año: 1986

País: Cuba

Género: Ficción

Tiempo: 52’

Formato: 16 mm

Productora: Estudios Cinematográficos de la Televisión

Producción: Aguedo López

Dirección:  Jorge Ramón González

Asistente de dirección: Yolanda Benet

Guión: Gerardo García Fernández

Música: Pablo Milanés

Fotografía: José Aciego

Edición: José García Taboada

Sonido: Jorge González

Reparto: Luisa María Jiménez, Alejandro Piar, Raúl Pomares, Natasha Díaz, Enrique Almirante, Raúl Pomares, Nilda Collado


Sinopsis:

Un joven de apenas catorce años descubre el mundo del amor y la sensualidad. Versión de un cuento original de Gerardo García Fernández


Comentario

Hacia 1988, en Cuba se hablaba de manera pública de una crisis del “cine cubano”, pero otra vez se entendía como “cine cubano” el realizado por el ICAIC, algo que en un debate auspiciado por la Asociación de Críticos de la UNEAC y la Asociación de Crítica de la Asociación Hermanos Saíz, obligó a Raúl Fidel Capote (entonces responsable del área de la crítica de la segunda) a enfatizar lo que ya era una evidencia:

Deseo recordarles una verdad bien sabida, que a veces se olvida: el cine cubano no es solamente la producción del ICAIC, sino que hay cine hecho por otras empresas; el que está haciendo el Taller de la Asociación y el cine aficionado”.

Justo un año antes, en un artículo publicado en el periódico Juventud Rebelde, se aludía a lo que estaba sucediendo en los Estudios Cinematográficos de la Televisión Cubana del siguiente modo: “La producción subió vertiginosamente. Entre 1980-1986 se realizaron 249 documentales, 43 filmes de ficción, 291 entre animados, dibujos y marionetas, 435 reportajes y 23 musicales”.

Lamentablemente, ese extenso cuerpo de películas nunca ha sido estudiado con la exhaustividad que hubiera demandado el caso. Y lo más probable es que ahora mismo muchas de esas copias no existan, pese a que algunas de ellas marcaron un verdadero punto de giro en los modos de representación audiovisual que por aquellos tiempos se planteaba de una forma dominante.

Películas como Caturla (1985), de Senobio Faget, Cuestión de principios (1986), de José Andrés Torres, El ciego y el perro (1986), de Manuel Acosta Cao, Esta larga tarea de aprender a morir (1987), de Diego Rodríguez Arche, Corresponsales de guerra (1987), de Belkis Vega, Te llamarás Inocencia (1987), de Teresa Ordoqui, A fuego limpio (1988), de José A. Torres López, y Noche baja (1988), de José Luis Llanes, por mencionar algunas, dejaban entrever una tendencia donde de alguna manera se adivinaban discontinuidades, confrontaciones.

Justo en 1986 había comenzado en el país lo que se conocería como la “Etapa de rectificación de errores y tendencias negativas”, y no pocas de esas películas (como Cuestión de principios o A fuego limpio) se nutrían del espíritu crítico que oficialmente se estaba promoviendo. Pero al margen de lo conceptual, en estas películas también se ponían de manifiesto la búsqueda de un lenguaje que estuviese más cercano a lo cinematográfico, apreciándose el interés por ir más allá de la frontalidad escénica de la puesta televisiva típica, además de un manejo más desenfado del erotismo y los desnudos.

El director Jorge Ramón recoge el Coral a la mejor dirección

De las películas de esa época, una de las más recordadas es Madrigal del inocente (1986), de Jorge Ramón. Apoyándose en un guión de Gerardo García Fernández, y con música de Pablo Milanés, describe el descubrimiento que un joven de 14 años (Tomás Piar) va realizando de la sensualidad, mientras se enamora de una hermosa mujer (Luisa María Jiménez), mucho mayor que él.

Madrigal del inocente tal vez ha sido la película realizada para televisión que mayores honores obtuvo en el Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano correspondiente a 1986, al ganar los Corales de mejor dirección (Jorge Ramón), actuación masculina (Alejandro Piar) y mejor música (Pablo Milanés), en la vertiente televisiva. (Juan Antonio García Borrero)


Premios

Premio Coral a la mejor dirección (Jorge Ramón), actuación masculina (Alejandro Piar) y mejor música (Pablo Milanés) en el Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana (1986).

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