Bella, la salvaje (1953)

Cine pre-revolucionario Cuba-España Ficción

País: Cuba, España

Género: Ficción

Formato: 35 mm

Tiempo: 89’

Color: Blanco y negro

Productora: Producciones Salvador Behar S.A.

Producción: Salvador Behar

Dirección: Raúl Medina

Asistente de dirección: José Luis Gamboa

Argumento: Basado en la obra teatral La dama salvaje, de Enrique Suárez de Deza

Guión: María Julia Casanova

Fotografía: Miguel F. Mila

Segunda cámara: Ricardo Poblete

Operador de cámara: Enrique Bravo, J. Ruiz Romero, Segismundo Pérez de Pedro

Música: Obdulio Morales, Augusto Algueró, Daniel Montorio, Antonio F. Roces

Edición: Pepita Orduña, Mercedes Alonso

Sonido: Andín Caparrós

Escenografía: Eduardo Torre de la Fuente, con la colaboración de Tomás Fernández

Vestuario: Cornejo

Maquillaje: Juanita Culell

Canciones: “Viva Yemayá”, de Celina y Reutilio, “Alborada”, de Celia Romero, ambas interpretadas por Celina y Reutilio

Reparto: Blanquita Amaro, Néstor de Barbosa, Roberto Rey, Silvia Morgan, Luis Arroyo, Pedro Tena, Mario Moreno, Carmen Porcel, Justo Miguel Barreto, Delia Luna, Esperanza Roy, Rosita Teide, Aníbal Vela, Eulalia Tenorio, Celina y Reutilio


Sinopsis

Dos cazadores, extraviados en un safari en África, son capturados por unos nativos. Una mujer blanca, jefa de la tribu, los salva. Uno de los cazadores se enamora de ella, la rapta y la lleva a Cuba. Su familia, adinerada y conservadora, rechaza a la joven. Una vez vencida la oposición familiar, la hace su esposa.


Declaración del productor Salvador Behar

“Resulta un orgullo para la cinematografía cubana que se filme en África, en gran escala, una película de argumento… con utilización de auténticos indígenas, ritos y costumbres reales… escenarios peligrosos… Estoy muy satisfecho y nadie puede imaginar plenamente el esfuerzo que Bella, la salvaje significa. El rodaje fue posible por la tenacidad de la empresa y el valor y entusiasmo de los actores y técnicos. Convencer a los guerreros indígenas para participar con sus verdaderas intimidades en la película, fue obra de tacto y sacrificio. Luchar con el medio, algo extraordinario” (En Revista Carteles, No. 17, 1953. Citado por Arturo Agramonte, Luciano Castillo)


Comentario

“Muy buena la música y magníficamente logradas las escenas de la intervención de millares de comparsas africanas en sus típicas danzas, tan semejantes a nuestros modernos bailables. La dirección no tiene nada que envidiar a la del más famoso de los directores de Hollywood. En cuanto a la interpretación nos parece acertada, si bien hemos de decir que Blanquita Amaro, aún cuando se nos muestra radiantemente hermosa en el papel de la salvaje “Bella”, se nos muestra un poco excesiva en cuanto a peso” (Revista Cinema, Bella la salvaje se estrena en Madrid, No. 897, 22 de marzo de 1953. Citado por Arturo Agramonte y Luciano Castillo).


“Es la apoteosis del kitsch desde el inicio con las ceremonias de la tribu –filmadas en tono documental, por una rolliza Blanquita Amaro (que parece secuestrada a la salida de la pista de baile del cabaret Tropicana con el vestuario que llevaba puesto), con plumas en la cabeza y en la cintura, que contrastan por su diseño artificioso con las indumentarias auténticas de los nativos. Ella mueve las caderas frenéticamente al ritmo de la percusión del “Sun sun babaé” de Rogelio Martínez. Al hablar, su lenguaje se limita al consabido “Hombre blanco, ¿papá? ¿tú, papá mío? Luna mandar esposo mi… esposo de Bella. Hombre blanco no morir”, solo que en el momento de cantar lo hace con un perfecto dominio del idioma cervantino.

(…)

Ni Juan Orol, “el fabricante de diosas tropicales del cine”, se habría atrevido a filmar semejante engendro” (Arturo Agramonte, Luciano Castillo)


Fuentes

Arturo Agramonte, Luciano Castillo. Cronología del cine cubano IV. Ediciones ICAIC, 2016, p 4, 9-15, 206, 294, 300, 441

María Eulalia Douglas. Catálogo del cine cubano 1897- 1960. Ediciones ICAIC, 2008, pp 192-193


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