(n. Bejucal, La Habana, 13 de abril de 1959). Uno de los miembros fundadores del cine club Evaristo Herrera, en el cual siempre realizó la labor de guionista. Fue profesor de español-literatura,en la época de actividad del cine club, disciplina de la que se licenció en el Pedagógico Enrique José Varona en 1982. Luego se convirtió en periodista, investigador y narrador para niños y jóvenes.
– ¿Cómo te vinculas al cine club?
Me encantaba el cine. Joseíto proyectaba las películas y eso era un acontecimiento para la gente, para los barrios de Bejucal. La gente sacaba todo: sofá, sillón. Los niños nos tirábamos en la calle para ver las películas, en los contenes de la acera, y luego el regaño por ensuciar la ropa. En la calle 19 esquina 6 pusieron la pantalla en la esquina izquierda y me veo sentado ahí todavía. Eso me impulsó.
– ¿Cómo era el proceso de trabajo?
En el 86-87 se estaban filmando cosas. Era sin recursos. Sin gente destinada a eso: “Hoy no puedo, tengo guardia en la escuela” … “A fulano lo movilizaron 45 días para la zafra”, “El otro está en las Charangas”. Lo maravilloso es que se lograba.
– ¿Qué recuerda del trabajo con los Diapofonogramas?
El viejo Gervasio Cuervo apoyaba técnicamente en el revelado. Gervasito, su hijo. como hobby se metió en eso. Me recordó cosas que no había vivido, por ejemplo cuándo se inicia el trabajo con el Diapofonograma, cómo es que llega esa técnica y su concepto aquí. Lo usual era las cintas de 34 mm que las vendía en películas con muñequitos rusos, en la tienda “La campana” te lo vendía con proyector y todo. Lo pasabas y la pantalla nunca estaba vacía, pero con el Diapofonograma sí. Había un momento que la pantalla estaba en negro y entonces se utilizaban unos proyectores con unos carros arriba que entraban.
Maritza de la Uz, funcionaria de cultura provincial, lleva a Jesús y a otros miembros a que conocieran a un profesor de la academia de ciencias que trabajaba el Diapofonograma desde el punto de vista científico: flora, fauna. En el vedado, en su casa, por la noche, muestra lo que había logrado al acoplar dos proyectores de los que tenían aquel carro de los que entraban y salían las diapo de modo automático. Cultura municipal cuando aquello tenía una guagua. Los había sincronizado de un modo que la pantalla nunca estaba en negro y trabajaba muy bien las bandas sonoras con el locutor. La mujer era su laboratorista y quien las que revelaba y ponía en condiciones las fotos. Las olas del mar, el canto de los pájaros, la música, tenían esos efectos.
Esa experiencia la gente vino a tratar de ponerla y rompió con que el Diapofonograma era la tira que iba pasando. Eso fue un paso técnico increíble que a la gente le ganó el interés en ese formato. Aunque entre nosotros lo proyectábamos manuales, a la hora de la proyección pública lo hacíamos de esa manera. No sé si era invento de ese hombre. Muchas cosas las tenía inaccesibles porque era profesor de historia de un pre en Batabanó.
Hicimos una excursión a Soroa en la guagua de cultura para que Virgilio Cabrera filmara en 8 mm. De ahí salió un Diapofonograma. La gente se bañó y gozó ese día. Era sobre la belleza natural de Soroa, se llevaron muchos niños. Cogiendo flores. Una especie de poema visual mezclado con elementos de flora y fauna. El grado de afectividad que logra un niño con esos elementos
Se hacían en el museo vistas de diapofonogramas. Recuerdo uno que hizo el Conejo Medina para una filmación del ICAIC/ICR, una vieja locomotora de vapor que le hicieron unos coches de pasajeros antiguos, estuvo parqueada dos o tres meses y el conejo le hizo una foto y la envejeció. Esa locomotora sirvió para hacer un Diapofonograma sobre el ferrocarril. Hablaba de la cantidad de esclavos para hacer el ferrocarril, etc.
-A pesar de la cantidad de miembros, en casi todos los trabajos hay un grupo reducido de compañeros…
Los caballos de batalla eran Macareño y el Conejo (Rafael Medina Ríos). Los que se concertaban en proyectos comunes eran pocos y luego halaban a otros. Ismael movilizaba en el audio a sus trabajadores. Era una industria sin industria. Nos lanzamos a una aventura tremenda que hoy está simplificado en un móvil, en una pc. Tienes que grabar las voces aquí, grabar silente. Muchas tareas.
Había muy buena sinergia. Grupo bueno. Tony, el fotógrafo, fue de los primeros que filmó video en Super 8. Se hacían encuentros de cine clubes en San Antonio de los Baños. Aproximadamente hicimos 15 diapofonogramas. Pensamos en cosas de ficción:
Le hice un guion a un cuento de un niño tímido y miedoso en la escuela, que sufría del abuso de sus compañeros. Entonces alguien le regala un soldado plástico. Se lo pone en el bolsillo y lo que asomaba era la compañía del muñeco. Hubo algunos intentos, pero quedó inconcluso.
– ¿Cuán difícil era en un inicio ser el único guionista del cine club?
Recuerdo haber hecho largas listas de temas. Yo urgía a la gente y les explicaba que no podían venir con un tema de un día para otro. Tenía que estudiar. Penetrar en el asunto. Leer, entrevistar gente, etc. Había rollos de diapositivas a color, tenemos para hacer 3 o 5 diapofonogramas. Necesariamente teníamos que hacer un plan, un proyecto para los temas. Eran muchos pitchers y un solo cátcher.
– ¿Por qué se apaga el cine club?
Sergio era el director de cultura en el momento de la creación. El Conejo lo iba cocinando a Sergio, los dos eran de San Antonio y venían y se iban en el mismo carro. Dos despachos diarios. Ahí resolvía cosas. Había mucho ánimo de crear. Murió porque no había recursos. Escaseaban las películas de 8 y 16mm. Después el 90 fue el velorio del cine club. La gente sin materiales. Sin perspectiva de que apareciera. No se conseguía cinta ni laticas de película. No había institución que nos apoyara. La estructura no estaba creada para formar parte de la casa de la cultura municipal. No entraba en el objeto social de nada ni de nadie.
Filmografía como guionista
Documentales:
Antes que a nadie a mi patria (1986)
Con el hierro a los pies (1987)
Macorina, sombra y destello (1991)
Diapofonogramas:
En transparencias la vida (1986)
Video clip:
