Año: 1917
País: Cuba
Formato: 35 mm
Color: Blanco y negro
Producción: Santos y Artigas, Enrique Díaz Quesada
Dirección: Enrique Díaz Quesada
Argumento: Pablo Santos
Fotografía: Enrique Díaz Quesada
Edición: Enrique Díaz Quesada
Reparto: Regino López, Blanca Lora, Manolo Adams
Sinopsis
“La historia se desarrollaba en dos épocas separadas por quince años. En la primera, Carmen Reina sufre la negativa a legitimar con su nombre a su hija, por el cruel Gonzalo Castañer, el hombre a quien sacrificara su juventud y su cariño, al ofrendarle el tesoro de su honra. Consagrado a sus plantaciones de tabaco, el hombre, despótico y duro con sus subordinados, aspira a que su dinero le abra las puertas de la sociedad distinguida y elegante. La despechada madre, agobiada por el dolor, reclama el cumplimiento de su deber de padre al enriquecido magnate. Quince años después, el infeliz millonario Don Gonzalo Castañer, víctima del remordimiento, busca infructuosamente a Carmen y a su hija. La joven ha contraído matrimonio con su primo Leonardo, un excelente tabaquero, defensor de los derechos de su gremio, líder de un concurrido mitin en el Alhambra. Don Gonzalo lo condena al despido.
Sobreviene la huelga de los tabaqueros y minada su salud, Leonardo se niega a abandonar sus labores como peón de albañilería. Su madre, desesperada, revelará el secreto del origen de Carmita, con el consiguiente enfrentamiento a su padre. Pero, como detalla el resumen argumental, “acallando por fin las voces destempladas de su orgullo, Castañer cede a los lamentos de su corazón de padre y la voz imperativa de su alma, le impone, irreductible, el sacrificio de su soberbia”. La intervención pacificadora del empresario tabacalero conciliará el conflicto con los obreros del ramo: basta de luchas entre el capital y el trabajo” (Arturo Agramonte, Luciano Castillo)
Publicidad de Santos y Artigas sobre el filme
“Nuestros espectáculos atraen al público, por la fuerza de su originalidad y porque son espectáculos de primer orden; por lo tanto, al dedicar esta película a los tabaqueros de Cuba y a todos los obreros, no vamos buscando con ella una atracción para el programa, sino leal y sinceramente la ofrecemos como un consejo de amigos, como un faro de guía en el porvenir de los hijos del trabajo. Si la lección aprovecha, esa será nuestra más grande satisfacción. Si el consejo se pierde en el vacío, si nuestro esfuerzo resulta nulo, quedaría constancia al menos de la buena intención que nos guió al editar El tabaquero de Cuba.
La obra está basada en este pensamiento de Smiles: “No despreciéis la fuerza de la colectividad, empleadla en beneficio de vuestra Patria y de vuestra familia y de vosotros mismos” (Citado por Arturo Agramonte, Luciano Castillo)
Fuente
Arturo Agramonte, Luciano Castillo. Cronología del cine cubano I. Ediciones ICAIC, 2011, p 173, 174, 175
María Eulalia Douglas. Catálogo del cine cubano 1897- 1960. Ediciones ICAIC, 2008, p 39
