Tomás Gutiérrez Alea

Tomás Gutiérrez Alea, realizador

Nació en La Habana (Cuba), 11.12.1928; murió en La Habana (Cuba), 16.04.1996. Director y teórico. Desde pequeño muestra vocación por la pintura, la música y la poesía. Estudia piano con César Pérez Sentenat y teoría de la música con Argeliers León.

En 1946, y a instancia de su padre, matricula derecho en la Universidad de La Habana. Durante sus estudios cae en sus manos una cámara de 8 mm y filma dos cortos amateurs: La caperucita roja (1947) y El faquir (1947). Aunque recibe una educación católica, una vez que descubre el marxismo su visión del mundo cambia.

En 1948 realiza en 16 mm un documental inconcluso sobre el Movimiento por la Paz por encargo del Partido Socialista Popular, y un año después participa como camarógrafo en la filmación de una movilización por el Día Internacional del Trabajo.

En 1950 prosigue con sus inquietudes sociales, presidiendo un Comité por la Paz en la escuela de Derecho de la Universidad de la Habana, el cual se oponía al envío de soldados cubanos a la guerra de Corea. Es elegido Secretario del Comité Organizador del III Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes celebrado en Berlín al año siguiente.

También colabora en la fundación de la sociedad cultural Nuestro Tiempo (primera etapa) y escribe para la revista estudiantil Saeta. Ese mismo año se apoya en un relato de F. Kafka para realizar en 8 mm, junto a su amigo Néstor Almendros el corto Una confusión cotidiana (1950). En 1951 se gradúa de abogado con una tesis sobre el contrato de Prenda Pecuaria, y ese mismo año, apoyado en la promesa de su padre, decide viajar a  Italia con el fin de iniciar sus estudios de dirección de cine en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma, expresión artística que, a su juicio, lograba resumir sus principales inquietudes artísticas.

Allí coincide con el cubano Julio García Espinosa. Durante sus dos años de estancia en la escuela participa en la creación de la Associazione Latinoamericana, una institución que se proponía divulgar las principales manifestaciones culturales del continente latinoamericano. También asiste al Congreso de la Unión Internacional de Estudiantes celebrado en Bucarest (Rumania).

En 1953 presenta el corto Il sogno di Giovanni Bassain (El sueño de Giovanni Bassain/ 1953), su trabajo de tesis en el Centro Sperimentale di Cinematografía. El reglamento de la escuela prohibía que los extranjeros hicieran prácticas (solo eran oyentes), por lo que el crédito de dirección aparece a nombre de Filippo Perrone, estudiante italiano a quien le había gustado el argumento de Titón y aceptó asumirlo a su nombre.

Ese mismo año regresa a Cuba y se reintegra a la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo donde colabora con la sección de cine y forma parte del comité de dirección de la revista de la Sociedad. En ese período dicta la conferencia “Realidades del cine en Cuba”, que supone una mirada distinta al inexistente entorno fílmico de la nación y las posibilidades de desarrollar esta.

Como resultado de las inquietudes de la Sociedad, surge el proyecto El Mégano (1955), un documental ideado y dirigido por Julio García Espinosa, en cuya dirección Titón colabora. El material describe las condiciones de vida de los carboneros de la Ciénaga de Zapata, y un día después de ser estrenado en el Anfiteatro Varona de la Universidad de La Habana, es confiscado por el Buró de Represión de Actividades Comunistas del gobierno de Batista.

En 1956 comienza a trabajar como proyeccionista en Cine Revista, un negocio de publicidad cinematográfica impulsado por el productor mexicano Manuel Barbachano Ponce junto a un socio cubano nombrado Roberto Guastella. Se trataba de producir semanalmente cortos de diez minutos de duración donde se mezclarían pequeños reportajes de la realidad cubana, chistes escenificados por actores cómicos y anuncios comerciales.

Muy pronto logra ser contratado como director técnico de la producción, lo que le permite obtener una idea general y crítica de los principales acontecimientos que sacudían al país. De ese período se recuerda La Habana 1761, un pequeño documental sobre la toma de La Habana por los ingleses, basado en grabados de la época. Por otro lado, el manejo de situaciones humorísticas prefigura el uso desenfadado de uno de los recursos más altamente valorados en su futura obra: el humor.

Este interés por darle vuelo estético al “choteo” cubano lo pone de manifiesto también con la publicación de dibujos satíricos en las revistas Carteles, Actualidad y Criolla. En 1959, una vez que triunfa la revolución popular encabezada por Fidel Castro, organiza junto a García Espinosa la sección de cine de la Dirección de Cultura del Ejército Rebelde, y forma parte del recién creado Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), en virtud de la primera ley cultural dictada por el gobierno revolucionario.

Con la colaboración de García Espinosa en la dirección y el guión, realiza el documental Esta tierra nuestra (1959), que aborda las desastrosas condiciones de vida del campesinado cubano, y la favorable transformación que para este debe propiciar la Reforma Agraria.  El documental recibe el Certificado de Mérito en el Festival de Cine Agrario celebrado en Berlín occidental, convirtiéndose en el primer documental del cine revolucionario en obtener un galardón internacional.

El 30 de diciembre de 1960 estrena Historias de la revolución (1960), considerado el primer filme de ficción producido por el ICAIC, y que a través de tres episodios (El herido, Rebeldes y Santa Clara) se aproxima a tres momentos diversos de la lucha contra la dictadura de Batista. La película se presenta en el Festival Internacional de de Cine de Moscú, y obtiene el premio de la Unión de Escritores de la URSS, en lo que representa el primer reconocimiento mundial para el cine de ficción producido por el recién creado ICAIC.

Ese mismo año filma Asamblea general, documental que registra la histórica concentración popular del 2 de diciembre de 1960, en que se da a conocer la Primera Declaración de La Habana. Posteriormente participa como corresponsal de guerra durante la batalla de Playa Girón, y como consecuencia de ello sale a la luz Muerte al invasor (1961), un reportaje sobre la frustrada invasión.

En 1962, apoyándose en la novela satírica de los rusos Ilf y Petrov, realiza Las doce sillas, divertida comedia donde recontextualiza el argumento de la obra literaria. En la misma, un pudiente empresario que ha perdido todas sus propiedades, decide recuperar una silla en la cual se esconden las joyas de la familia. Para ello cuenta con la ayuda de su antiguo sirviente, pero al cambiar el contexto social, también se transforman los antiguos roles de servidumbre y mando. La película obtiene el Diploma Honorífico Unión de Trabajadores del Cine de la URSS en el Tercer Festival de Moscú.

En 1964 retorna a otra fuente literaria foránea, esta vez para adaptar la celebrada novela Los gobernadores del rocío, del escritor haitiano Jacques Roumain. Cumbite es una especie de “Romeo y Julieta” en Haití, donde se describen los esfuerzos de una comunidad de haitianos por encontrar agua, y en medio de ello, la historia de amor imposible protagonizada por dos jóvenes que, al pertenecer a familias ancestralmente enemistadas entre sí, se ven imposibilitados de compartir la pasión que sienten. La cinta obtiene la Medalla de Plata en el Festival Internacional de Cork, Irlanda.

Ese mismo año aparece como actor (algo excepcional en su trayectoria) en el papel de psiquiatra en el cortometraje de S. Giral La jaula. Dos años más tarde rueda La muerte de un burócrata (1966), una de sus más agudas y celebradas comedias que aborda el fastidioso asunto de la burocracia. En la película, un obrero ejemplar  es enterrado con su carné de trabajador. Ello impide que su viuda pueda gestionar la pensión que le corresponde, por lo que el sobrino del muerto decide salvar por su cuenta todos los escollos burocráticos, sin sospechar que estos los llevarán en su momento a la más exaltada violencia. La película gana el Premio Especial del Jurado en el XV Festival de Karlovy Vary, Checoslovaquia.

También concibe el argumento de otra comedia titulada Papeles son papeles (1966), dirigida por F. Canel. En 1968 realiza Memorias del subdesarrollo, apoyándose en la novela homónima de Edmundo Desnoes. Considerada por muchos la mejor película cubana de todos los tiempos, describe la vida de Sergio, un joven burgués que ha decidido permanecer en Cuba luego del triunfo revolucionario, pero sin integrarse al proceso de cambio.

Sus reflexiones críticas le permiten percibir los singulares cambios experimentados por la sociedad, pero también hasta qué punto se habían desintegrado los principales valores de su clase social. Memorias del subdesarrollo ostenta innumerables premios y reconocimientos internacionales, y entre los más significativos se pueden mencionar el Premio Extraordinario del Jurado de Autores, Premio FIPRESCI y Premio Federación Internacional de Cine Clubes en XVI Festival Internacional de Karlovy Vary, Checoslovaquia. También el Premio Rosenthal de la Asociación Nacional de Críticos Cinematográficos de los Estados Unidos, Nueva York (1973), y es seleccionada por  The New York Times como uno de los diez mejores filmes exhibidos durante el año en los Estados Unidos. Por su parte, en 1978 la revista especializada Take One (Canadá) auspicia una encuesta con el fin de elegir las cintas más destacadas del llamado Tercer Mundo, y Memorias del subdesarrollo ocupa el primer lugar.  Asimismo la Federación Internacional de Cine Clubes la ubica en el lugar 88 de su relación de las 150 mejores películas de todos los tiempos.

En 1971 estrena Una pelea cubana contra los demonios. Apoyándose en las investigaciones que el etnólogo y ensayista Fernando Ortiz realizara en torno a incidentes reales ocurridos en el siglo XVII en la villa de Remedios; el filme nos cuenta el enfrentamiento que mantienen el cura de la villa y un grupo de comerciantes encabezados por Juan Contreras, quienes ven en los deseos del religioso de desplazarse del lugar, una afectación muy grave a sus intereses económicos.

En 1976 culmina La última cena, nueva aproximación al pasado colonial, esta vez aprovechando una anécdota contada por el historiador Manuel Moreno Fraginals en su monumental libro  “El ingenio”. En la película, el conde arriba a su ingenio de visita un día de la Semana Santa, y decide invitar a su mesa a doce esclavos, para hablarles de San Francisco, el concepto que este tenía de la felicidad y la aceptación del dolor. A la mañana siguiente, una vez que el conde se ha marchado, el mayoral llama a los esclavos a trabajar, como es la costumbre, pero algunas de los comensales de la noche anterior alegan que el amo no estaría de acuerdo con incumplir el sagrado mandato del descanso. Enterado el conde del incidente decide enviar a un grupo armado para que ponga fin al asunto, pero los negros resuelven llevar hasta sus últimas consecuencias la resistencia. La película también ostenta numerosos premios destacando el Hugo de Oro en XIII Festival Internacional de Cine de Chicago (1977) y el Colón de Oro del Jurado en III Semana de Cine Iberoamericano de Huelva (España).

Dos años más tarde regresa al tono humorístico (aunque en clave reflexiva) con Los sobrevivientes (1978), apoyándose para ello en el cuento de A. Benítez Rojo “Estatuas sepultadas”. Una familia burguesa decide permanecer en Cuba luego del triunfo de la Revolución, confiando en que esta no será más que un fenómeno transitorio, y para ello optan por encerrarse en la vieja casona donde habitan. Desean evitar posibles contaminaciones con los cambios del exterior, pero la situación comienza a comprometerse en la medida en que la Revolución, lejos de debilitarse, permanece en el poder, obligando a todos los miembros de la familia a asumir acciones que parecen reproducir el desarrollo socio-económico de la humanidad, aunque a la inversa. La película gana, entre otros galardones, el Tercer Premio (otorgado por el público) en V Semana de Cine Iberoamericano de Huelva.

Puede asegurarse que Tomás Gutiérrez Alea es uno de los realizadores cubanos que con más intensidad ha pensado el cine a lo largo de su carrera. Fruto de esas reflexiones es “Dialéctica del espectador”, un conjunto de ensayos que da a conocer en edición mimeografiada en 1980, antes de traducirse al italiano en 1981 y publicarse por Ediciones UNION en 1982. El libro le reporta el Premio Nacional de la Crítica Literaria al año siguiente, y es una de esas rarísimas ocasiones en que la reflexión en Cuba en torno al cine alcanza un galardón de esa altura, más allá del reconocimiento estrictamente cinematográfico, más raro aún si se toma en cuenta que esa reflexión proviene de un creador.

Sin embargo, en la década del ochenta apenas filma dos películas, y coincidentemente, en ambas el sentimiento amoroso parece ser el resorte inspirador. Hasta cierto punto (1983) habla sobre la historia de amor vivida por Oscar, guionista de cine, y Lina, trabajadora del puerto de La Habana. El primero está realizando una investigación sociológica sobre el machismo en el contexto portuario, la cual le permitirá escribir el guión que le ha pedido un amigo cineasta. Al conocer a Lina, Oscar descubre nuevos ángulos del problema que Arturo, el realizador, se niega a incorporar a la película. Por otro lado, Oscar también se verá involucrado sentimentalmente con Lina, lo que pondrá en peligro su matrimonio. La cinta obtiene el Gran Premio Coral en el V Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana y el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine Iberoamericano de Biarritz (Francia).

La otra película del período es Cartas del parque (1988), la cual forma parte de la serie “Amores difíciles”, conformada con películas que se apoyan en historias diversas del escritor colombiano Gabriel García Márquez. En el caso de Cartas del parque se describe la historia de una pareja de enamorados que, sin saberlo, alquila los servicios de un mismo amanuense para que les escriba intensísimas misivas de amor.

En 1991 completa lo que pudiera considerarse su trilogía sentimental cuando realiza para la serie de televisión “Con el amor no se juega”, del Escritorio de García Márquez, el mediometraje Contigo en la distancia.

Junto a Juan Carlos Tabío realiza en 1993 la más aclamada de todas sus películas: Fresa y chocolate. Partiendo del laureado cuento de Senel Paz, “El lobo, el bosque y el hombre nuevo”, nos describe la relación establecida entre Diego, un homosexual devoto de la cultura cubana, y David, joven comunista que tras establecer un intenso vínculo de amistad con aquel, no solo logra vencer sus prejuicios homofóbicos, sino también descubrir sentidos hasta entonces ocultos para él de la cultura cubana.

Fresa y chocolate se ha convertido en la película cubana más premiada internacionalmente, y la primera en figurar en la relación de filmes de habla no inglesa nominados al Oscar de la temporada. Asimismo, obtuvo el premio Goya a la mejor película extranjera.

Su último filme es Guantanamera (1995), que otra vez co-dirige con Juan Carlos Tabío. Apoyándose en un viejo argumento de Eliseo Alberto, describe las venturas y desventuras del cadáver de una anciana que al fallecer en la parte más oriental de la isla, deciden regresarlo a la capital. Para ello, ponen en práctica un sistema de traslado entre provincias que desencadenará un sinnúmero de escollos burocráticos.

La cinta obtiene el Segundo Premio Coral en el XVII Festival de La Habana. Dicta conferencias y seminarios en varios países y en 1989 participa como asesor en los talleres de realización del Sundance Institute en Estados Unidos. Miembro fundador de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), recibe numerosas distinciones y reconocimientos como la categoría docente de Profesor Titular Adjunto en el Instituto Superior de Arte y la Orden Félix Varela de Primer Grado otorgada por el Consejo de Estado.

FILMOGRAFIA COMPLETA.

1946: La Caperucita Roja, Cuba, cm;

1947: El Fakir, Cuba, cm;

1953: El sueño de Giovanni Bassain, Italia, cm;

1955: El Mégano, Cuba, doc, mm;

1957: La toma de La Habana por los ingleses, Cuba, doc, cm;

1959: Esta tierra nuestra, Cuba, doc, cm;

1960: Asamblea general, Cuba, doc, cm;

1960: Historias de la Revolución, Cuba;

1961: Muerte al invasor, Cuba, doc, cm;

1961: Las doce sillas, Cuba;

1964: Cumbite, Cuba;

1965: La muerte de un burócrata, Cuba;

1967: Memorias del subdesarrollo, Cuba;

1970: Una pelea cubana contra los demonios, Cuba;

1974: El arte del tabaco, Cuba, doc, cm;

1976: La última cena, Cuba;

1978: Los sobrevivientes, Cuba;

1984: Hasta cierto punto, Cuba;

1988: Cartas del parque, Cuba;

1991: Contigo en la distancia, México

1993: Fresa y chocolate, Cuba-España-México;

1995: Guantanamera, Cuba-España.

ESCRITOS:

1982: Dialéctica del espectador. Ediciones UNION, La Habana, Cuba.

2009: Dialéctica del espectador. Ediciones EICTV

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